Firmado el 16 de septiembre de 1987 en la citada
urbe canadiense, hasta principios de este año lo habían ratificado
194 estados. La aplicación de sus postulados permitió reducir en
apenas dos décadas más del 90% del empleo de las SAO en el
denominado Primer Mundo, y entre un 50 y un 70%, en los países en
vías de desarrollo.
Al ser buena parte de esas sustancias potentes gases
de efecto invernadero, el Protocolo beneficia los esfuerzos
internacionales contra el calentamiento global del planeta. Baste
decir que según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, gracias a su puesta en práctica de 1990 al 2000 se dejaron
de emitir a la atmósfera unos 25 billones de toneladas de dióxido de
carbono.
Bajo la dirección de la Oficina Técnica del Ozono (OTOZ),
perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente,
desde 1997 el país libra una suerte de cruzada nacional para dar su
modesto aporte a la protección de la Capa de Ozono, el bien llamado
escudo de la vida que impide la llegada a la Tierra con toda su
intensidad de las nocivas radiaciones ultravioletas procedentes del
Sol, lo cual haría imposible la supervivencia del hombre, las
plantas y los animales.
Uno de los proyectos fundamentales es la supresión
del uso de los clorofluorocarbonos (CFC) en la fabricación de
aerosoles industriales e inhaladores con fines médicos, desarrollado
en estrecha colaboración con la Oficina del Fondo de las Naciones
Unidas para el desarrollo (PNUD) en Cuba, y otros organismos.
Fruto de ese esfuerzo fue la construcción de la
planta de aerosoles industriales presurizados de Trasval, dotada de
una tecnología de punta que sustituye el gas freón 12 dañino a la
Capa de Ozono.
Inaugurada el 7 de septiembre del pasado año, tiene
como principales renglones de producción la línea de insecticidas y
repelentes Lomaté, ambientadores, y protectores de superficie,
libres de CFC.
En opinión de René Ruiz Contreras, su director, la
fábrica está en condiciones de abastecer las necesidades del mercado
nacional, tanto del sector empresarial, como del comercio minorista,
de ahí sus crecientes posibilidades de sustituir importaciones.
Más allá de los beneficios ambientales mencionados,
el lugar es un ejemplo del quehacer científico del Centro de
Investigación y Desarrollo Tecnológico (CIDT), del MININT, pues la
totalidad de las formulaciones empleadas han sido tributadas por sus
especialistas y patentadas en la Oficina Cubana de la Propiedad
Industrial.
Cuenta, además, con el certificado emitido por la
Comisión de Auditoría de Seguridad del PNUD, que avala
internacionalmente su labor productiva.
Otro paso importante para erradicar los CFC en el
sector de la fabricación de aerosoles, es la próxima terminación de
la moderna planta de spray de salbutamol en la Empresa Farmacéutica
Julio Trigo, ubicada en la avenida de Boyeros, la cual podrá hacer
alrededor de siete millones de unidades al año.
Sin duda, Cuba exhibe hoy un abanico de resultados
notables en la protección de la Capa de Ozono, como son la
eliminación completa del bromuro de metilo en el cultivo del tabaco,
y la reducción del consumo total de clorofluorocarbonos en un 91%.
En esta parte de la geografía caribeña el escudo de la vida respira
mejor.