Más de siete meses después de que los Cinco fueran arrestados y
acusados, el gobierno de Estados Unidos presentó un nuevo cargo.
También fue de "conspiración", pero esta vez para cometer asesinato
en primer grado y fue presentado específicamente contra uno de los
Cinco, Gerardo Hernández Nordelo.
La nueva acusación apareció después de una campaña pública en
Miami promovida activamente por "periodistas" en la nómina del
gobierno norteamericano, que incluía reportes acerca de reuniones en
lugares públicos donde participaban líderes bien conocidos del
exilio cubano, fiscales de Estados Unidos y funcionarios del FBI, en
las que se discutía abiertamente la acusación contra Gerardo. Esta
se convirtió en una clara demanda de los grupos más violentos de la
ciudad y fue el centro de atención de los medios locales.
El Gobierno accedió al reclamo e introdujo una Segunda Acta
Acusatoria Sustitutiva cuya diferencia esencial era la adición de
este "crimen" a la lista de cargos contra Gerardo.
Esto fue una concesión política a los terroristas anti-cubanos,
que buscaban venganza por el derribo por parte de la Fuerza Aérea
Cubana, el 24 de febrero de 1996, de dos aviones (Modelo O2
utilizado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, primero durante la
guerra en Vietnam y después en El Salvador, como era concretamente
el caso con estos dos), piloteados por miembros de un violento grupo
anti-cubano, un hecho que había tenido lugar dos años antes de que
los Cinco fueran detenidos, cuando esas avionetas estaban dentro del
espacio aéreo cubano.
De hecho, el momento escogido era muy sospechoso. De acuerdo con
la información suministrada por el gobierno en el juicio, el FBI
había descubierto la naturaleza real de la misión revolucionaria de
Gerardo en Miami y controlaba sus comunicaciones con La Habana al
menos desde un par de años antes del derribo de las avionetas. Si
ese incidente fue el resultado de una "conspiración", en la cual
Gerardo fue un participante clave, ¿por qué él no fue arrestado en
1996? ¿Por qué este tema no fue ni siquiera mencionado en septiembre
de 1998 cuando fue detenido y acusado por primera vez?
Las avionetas pertenecían a un grupo liderado por José Basulto,
un veterano agente de la CIA involucrado en muchas acciones
paramilitares desde 1959, incluida la invasión de Bahía de Cochinos
y una serie de intentos de asesinato a Fidel Castro. En los 20 meses
que precedieron al incidente, este grupo había penetrado el espacio
aéreo cubano en 25 ocasiones, cada una de ellas denunciada por el
gobierno cubano.
Después de muchas gestiones diplomáticas el gobierno de Estados
Unidos quiso parecer receptivo. Inició una investigación acerca de
esos vuelos, solicitando la ayuda de Cuba en la entrega de detalles
de provocaciones previas, acusando recibo de los mismos y
agradeciéndole por ello. El 24 de febrero de 1996 tales
procedimientos administrativos no habían sido completados, pero más
tarde al Sr. Basulto le fue retirada su licencia de piloto por parte
de la Administración Federal de Aviación (FAA) y no puede volar más
(al menos legalmente).
Los provocadores habían anunciado descaradamente que iban a
continuar realizando vuelos ilegales dentro del espacio aéreo cubano
e incluso proclamaron que la Isla, que estaba en ese momento
sufriendo su peor crisis —peor en términos económicos, que la Gran
Depresión, de acuerdo a un informe de Naciones Unidas— no era capaz
de responder a sus incursiones ilegales. En enero, el Sr. Basulto
llevó con él un equipo de televisión de la NBC desde Miami que filmó
y trasmitió cómo ellos sobrevolaban el centro de la ciudad de La
Habana lanzando propaganda y otros materiales. Cuba hizo pública su
decisión de no tolerar más tales provocaciones, envió las
notificaciones apropiadas a quienes correspondía, incluyendo el
gobierno de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la FAA, que
a su vez advirtió a Basulto y su grupo que debían abstenerse de
tales vuelos.
La supuesta "conspiración" fue en sí misma una estupidez
monumental, incomprensible para cualquier mente racional. La
hipótesis era que el Gobierno cubano había decidido provocar una
guerra total con Estados Unidos, una confrontación militar que
obviamente hubiera resultado en un terrible golpe no solo para el
Gobierno cubano, sino para toda la nación y su pueblo. En cualquier
crimen la motivación es siempre un factor clave, una señal decisiva.
¿Cuál podría haber sido la motivación de Cuba para provocar un
evento de ese tipo precisamente en ese momento, 1996, el de más
riesgo para la supervivencia de nuestro país, sin aliados ni amigos
en un mundo y un hemisferio bajo el control total de Estados Unidos?
Cuba hizo exactamente lo contrario. Denunció una y otra vez cada
provocación a la FAA y a la Organización Internacional de Aviación
Civil (OACI, la institución vinculada a Naciones Unidas que se
encarga de estos asuntos) y envió decenas de notas diplomáticas al
Departamento de Estado. Pero Cuba fue más allá. Hizo su mayor
esfuerzo para llegar al más alto nivel de la administración
norteamericana, la Casa Blanca, tratando de prevenir más incidentes.
El número de enero de 1998 de la revista The New Yorker dedicado
a Cuba en ocasión de la visita del Papa; incluyó un artículo serio
en el que se puede encontrar un recuento bastante objetivo de esos
esfuerzos de Cuba. (Carl Naguin, Annals of Diplomacy Backfire,
The New Yorker, January 26, 1998, http://www.newyorker.com/archive/1998)
Sí, hubo una conspiración para provocar la tragedia del 24 de
febrero de 1996. Pero fue un trabajo total y exclusivo de los mismos
grupos de Miami que han desencadenado una campaña terrorista de
medio siglo contra Cuba, la misma cuadrilla que más tarde
secuestraría a Elián González, un niño de seis años. Hechos de los
cuales ellos siempre han salido impunes.