Tampoco los XIII Juegos Olímpicos pudieron celebrarse. El motivo fue
el mismo que suspendió los XII, la Segunda Guerra Mundial.
Los Juegos hubieran tenido por sede a Londres, pero el mundo en esos
instantes tenía otras prioridades más importantes que pensar en
acontecimientos deportivos.
Fue la tercera edición suspendida en la era moderna de los Juegos.