Y comoquiera que en este deporte todo es susceptible de medición,
al margen de la lucha de los equipos por la clasificación de cara a
la post temporada, el interés de toda la afición se acrecienta en
poder vislumbrar quienes serán los líderes individuales en cada uno
de los casilleros ofensivos, defensivos y de pitcheo.
Son muchos, pero resulta indiscutible que entre los que suscita
mayor interés está el de jonrón, ese batazo casi mágico que
trastorna a las multitudes y puede borrar de un tirón una desventaja
en el pizarrón y darle a un seleccionado una victoria inesperada, en
ocasiones dramática.
Abundan los aspirantes a ceñirse la corona de Rey del
Cuadrangular. Pero cuatro hombres son, en este momento, los de
mayores aspiraciones. Son ellos el receptor vueltabajero Yosvani
Peraza, el cañonero indómito Alexei Bell y la pareja granmense
integrada por Alfredo Despaigne y Yohenis Céspedes. Del primero al
cuarto hay solo tres bambinazos de diferencia, a falta de más de 30
choques por efectuar.
También se comenta con insistencia la posibilidad de que caiga el
récord para una Serie Nacional, en poder del inicialista tunero Joan
Carlos Pedroso, con 28, implantado en el 2003 durante la XLII Serie.
¿Podrán los cuatro principales candidatos romper la marca?
Analicemos la tabla que acompaña este comentario, en la cual están
reflejadas las veces al bate, los jonrones, la frecuencia en lo que
va de torneo y cuantos turnos oficiales necesitarían cada uno para
—al menos teóricamente—, convertirse en recordistas.
El que mejor paso lleva, sin discusión, es el fornido Peraza,
quien saca una Mizuno 150 fuera del parque cada 10 turnos y
fracción, por lo cual necesitaría 113 para pegar once jonrones más y
dejar atrás la cota de Pedroso. Restan 36 juegos por celebrar y a un
promedio de 3 veces por encuentro sumaría 108, casi en el límite de
lo posible.
Bell, con 150 turnos necesarios, tendría que disminuir su
frecuencia, es decir, más jonrones por veces al bate, el mismo caso
del binomio Despaigne-Céspedes. Hay que tener en cuenta, por
supuesto, el cansancio acumulado de dos tercios de temporada y la
consistencia para poder salir al terreno todos los días y acumular
no menos de 300 veces oficiales, sin contar boletos (en el caso de
Peraza ha recibido 27 intencionales), pelotazos y sacrificios.
Los récords existen para ser superados. Pero nunca resulta tarea
fácil para nadie, en ningún deporte. Y el béisbol no es una
excepción.