Se fue el primer tercio de la XLVII Serie Nacional en un abrir y
cerrar de ojos, con su carga de tensiones, de buenos resultados y
amargas desilusiones. Así es el béisbol, así será siempre. Y así
también sobresalen figuras cuyos resultados nos permiten elucubrar
sobre la posibilidad de un récord, palabra casi mágica que adereza
este deporte.
Si
se hiciera necesaria la selección de un jugador más destacado en
estos primeros 30 partidos de la presente temporada, el nombre de
Alexei Bell saldrá a relucir en todas las boletas de los hipotéticos
votantes.
El jueves 10, el Cañón Santiaguero consiguió toda una hazaña al
batear sencillo, doble, triple y jonrón, la llamada escalera, algo
más difícil que un cuadrangular dentro del terreno. Con esas cuatro
conexiones, Bell remolcó cinco carreras hacia el plato y elevó su
total a 39, una cifra extraordinariamente llamativa.
Sin incluir los partidos de ayer viernes, el jardinero derecho de
las Avispas acumulaba 117 veces oficiales al bate, por lo cual su
frecuencia de carreras impulsadas es de una cada tres turnos,
mientras la de cuadrangulares es de uno por cada 10.64 veces.
Impresionante, por cuanto a ese ritmo pudiera sumar 61 carreras
remolcadas en 183 turnos más y romper la marca de 92 en poder de dos
jugadores, el zurdo capitalino Javier Méndez y el antesalista
espirituano Yulieski Gourriel.
Por supuesto que no resulta una tarea fácil, sino todo lo
contrario. En primer lugar, en infinidad de ocasiones una posible
carrera impulsada se frustra por un buen tiro desde los jardines o
un mal corrido de bases. Otras veces el problema es el no encontrar
corredores en circulación a la hora de pararse en el home.
No ha sido esta última la tónica del equipo santiaguero, el de
más potente ofensiva en la justa y, por ende, el que mayor cantidad
de hombres coloca en las almohadillas, una coyuntura bien
aprovechada por el quinto bate de los actuales monarcas nacionales.
Bell, con 24 años de edad, además, parece haber llegado a la madurez
como bateador, como lo demuestra la tabla estadística que refleja
sus últimos dos años y el primer tercio de la actual contienda.
Mientras su frecuencia de carreras impulsadas ha ido mejorando
—de 5.18 veces a 3.0—, la de ponches recibidos ha ido decreciendo
—de 7.54 a 5.57—, lo cual es un síntoma de mejor ajuste a la hora de
conectar y de un criterio superior cuando se trata de discriminar
lanzamientos, es decir, escoger el envío que mejor se adapta a su
sistema de bateo.
Como es de suponer, el camino de Bell hacia la posible
consecución de una marca estará lleno de espinas. A medida que
transcurra la Serie, los serpentineros rivales pensarán a la hora de
trabajarlo, mucho más con una pelota en juego tan viva como la
Mizuno 150. Pero al Cañón santiaguero le sobran facultades para
salir airoso del empeño.