Antes de observar con detenimiento la tabla estadística, no
resultaría ocioso enfatizar la tremenda importancia del pitcheo
relevo en el béisbol de hoy en día, a la luz de las teorías modernas
y de muchos estudios realizados a partir de los años 80.
Para la mayoría de los que les han dedicado tiempo a esta
decisiva
área del béisbol, el brazo del lanzador comienza a sentir fatiga
a partir del envío número 100. De ahí la reglamentación puesta en
vigor durante el Primer Clásico Mundial, la cual no dejó exceder de
80 las pelotas que podían tirar los serpentineros hacia el plato.
Existen excepciones, es cierto. Hombres con brazos muy fuertes,
capaces de realizar una cantidad de envíos superior sin sentir
cansancio. Pero las excepciones sirven para confirmar las reglas. Un
dato adicional: en la pasada temporada de Grandes Ligas, con 2 430
juegos efectuados, solo 112 lanzadores completaron toda la ruta,
exactamente el 4.60 %. Tres equipos (Texas, Washington y Florida) no
tuvieron abridores con juegos terminados y cuatro solo compilaron
uno.
Vamos entonces a nuestro medio. La tabla dice a las claras que
nuestros relevistas no alcanzan el nivel de excelencia al cual
aspiramos. El único cuerpo de relevistas por debajo de las cuatro
limpias es el de los Mediasverdes pinareños, mientras el de los
Tigres avileños acumulaba 10 triunfos, en buena medida por la
inefectividad de sus abridores, los cuales rozaban las cinco limpias
por salida.
Las estadísticas no engañan, simplemente hay que saber
interpretarlas. Una mirada a los apagafuegos santiagueros nos podría
despistar: ganan cinco juegos más de los que pierden. Pero esto
tiene íntima relación con la tremenda ofensiva de los campeones
nacionales, pues sus relevistas están muy cerca de las cinco limpias
permitidas y regalan ocho bases más que ponches propinados, esto
último fatal para un lanzador que entra a resolver una situación
comprometida.
Llaman la atención La Habana y Las Tunas, dos conjuntos que ahora
están en la cima de sus respectivas llaves, en buena medida por el
buen trabajo de sus abridores, pues los relevistas están muy por
debajo, acercándose los tuneros a las seis carreras aceptadas.
Todo esto nos llama a pensar detenidamente que la regla de los
100 lanzamientos es más necesaria que nunca. Sin ella es cierto que
nuestros abridores completarían mayor cantidad de partidos, pero los
relevistas se quedarían detrás, sin oportunidades de desarrollo de
sus habilidades y de su pensamiento táctico individual.
Si queremos ganar en Beijing y realizar un papel digno en el
Segundo Clásico Mundial, estamos obligados a perfeccionar nuestro
pitcheo de relevo. Es una necesidad imperiosa.
PITCHEO RELEVO
|
EQUIPO |
G |
P |
K |
BB |
PCL |
|
PRI |
8 |
4 |
76 |
51 |
3.49 |
|
CAV |
10 |
4 |
62 |
62 |
4.00 |
|
IND |
6 |
5 |
63 |
52 |
4.38 |
|
GRA |
4 |
3 |
38 |
24 |
4.50 |
|
SCU |
6 |
1 |
23 |
31 |
4.94 |
|
HOL |
4 |
3 |
51 |
52 |
5.11 |
|
HAB |
3 |
4 |
44 |
28 |
5.40 |
|
SSP |
4 |
8 |
58 |
44 |
5.57 |
|
LTU |
4 |
4 |
36 |
49 |
5.79 |