¿Cuántas veces usted se ha lamentado de que el equipo de su
preferencia ha perdido un juego por dejar en circulación a más de un
corredor en posición anotadora? ¡No hay quien impulse una carrera!,
he oído exclamar en decenas, quizás cientos, de oportunidades, en
diferentes estadios.
El
granmense Yordanis Samón, colíder en impulsadas con 23. Foto:
Ricardo López Hevia.
Es cierto. No hay nada más frustrante en el béisbol para un
equipo que ver como coloca hombres en la segunda y tercera
almohadillas —los cuales significan muchas veces el empate o la
victoria—, y no poder avanzarlos, "congelados" en las bases por la
falta de un batazo oportuno, muchas veces un elevado a los jardines.
¿Cómo se han comportado en este importante y decisivo renglón los
16 equipos de la XLVII Serie Nacional, jugados ya 18 desafíos, es
decir, la quinta parte del calendario? Recurramos a las siempre
salvadoras estadísticas para encontrar la verdad. Tómese su tiempo y
analice cuidadosamente la tabla que acompaña este comentario, con la
siguiente leyenda: CPA significa Corredores en Posición Anotadora;
CIPA no es nada más que Corredores Impulsados en Posición Anotadora,
DIPA es igual a Dejados de Impulsar en Posición Anotadora y el por
ciento es el correspondiente a los impulsados.
A simple vista, los conjuntos que marchan en los primeros lugares
de sus grupos son los líderes en este departamento. Industriales es
el que más se acerca al 30% de corredores fletados hacia el plato
desde segunda o tercera, y detrás marchan Granma (2do del grupo D),
Ciego de Ávila (líder del C), Las Tunas (sublíder del C) y Santiago,
el puntero del D y del torneo hasta el momento.
Todos ellos remolcan hacia home al 25% de los corredores que
coloca a 180 ó 90 pies, mientras todos los equipos cuyos por cientos
son inferiores al 20% andan atrasados en sus respectivas llaves:
Metros, el peor de todos, con solo un 15%, Cienfuegos, Camagüey
—esta es una de las causas principales de la pésima arrancada de los
Ganaderos—, y la Isla, a la cual el retiro de varias de sus figuras
casi al unísono (Alexander Ramos, Orlis Díaz), afecta notablemente.
Dos aspectos debo de señalar. El primero es el promedio de
Matanzas, 21.55, superior al de un equipo tan bateador como Sancti
Spíritus, lo cual dice a las claras la manifiesta debilidad de los
Cocodrilos yumurinos en su cuerpo de pitcheo. La segunda es la
privilegiada posición de los Azules capitalinos, a pesar de la
ausencia de su principal impulsador, Alexander Mayeta. Sin duda, una
vez más, el béisbol demuestra ser un deporte colectivo. Espero hayan
ganado en claridad.