47 Serie Nacional de Béisbol 2007-2008  Noticias

Temas beisboleros

¿Habrá récords con la Mizuno?

SIGFREDO BARROS

Inmersos desde ayer en la tercera semana de la XVLII Serie Nacional, la comidilla de la afición en todo el país sigue siendo el aumento de la ofensiva con la puesta en juego de la pelota Mizuno 150, lo cual pudiera traer aparejadas nuevas marcas de bateo.

Meriño, al frente de los bateadores. Foto: Ricardo López HeviaMeriño, al frente de los bateadores. Foto: Ricardo López Hevia

Vayamos por parte. Hasta ayer —sin incluir los ocho juegos nocturnos—, el promedio general de bateo era de 279 y los cuadrangulares sumaban 154 en 95 partidos, a 1,62 de promedio. El pasado año, en Grandes Ligas, con una pelota como la Rawlings, tan viva como la Mizuno, el promedio fue similar en average colectivo, pero se conectaron 2,04 cuadrangulares por juego.

Si a esto le sumamos que en la medida que avance la Serie nuestros lanzadores se verán obligados a pensar mucho más en el montículo y a trabajar con mayor frecuencia la llamada "zona de duda", sin regalar envíos por el centro del plato, es posible que la ofensiva merme, aunque siempre será superior a la del pasado año, por razones obvias.

Nuestros lanzadores tendrán que pensar más. Foto: Ricardo López HeviaNuestros lanzadores tendrán que pensar más. Foto: Ricardo López Hevia

También no podemos olvidar que los récords ofensivos en nuestro béisbol son altos, debido, en buena medida, a la utilización del bate de aluminio por espacio de más de dos décadas, aunque nuestros jugadores se han ido adaptando progresivamente a la madera y, por ejemplo, la marca de 92 carreras impulsadas (a más de una por juego), fue establecida por Javier Méndez y luego empatada por Yulieski Gourriel utilizando el clásico madero.

Las marcas suponen un reto en cualquier deporte. Son por regla general el resultado de un esfuerzo superior por parte de un deportista, en un momento determinado. Cuando Joan Carlos Pedroso sacó 28 pelotas fuera del parque, eso supuso el conectar casi un bambinazo por subserie, a uno cada 3,21 juegos, para ser exactos. Superarlo implica pegar uno cada 3,10, nada fácil, especialmente cuando se llega a los partidos finales del torneo y el cansancio empieza a disminuir las potencialidades.

Igual sucede con los 152 jits de Michel Enríquez, con ocho años de vigencia y que obligaron al antesalista pinero a pegar al menos 1,69 jits por cada salida al diamante. Ahora, el inicialista santiaguero José Julio Ruiz acumula 20 en 12 partidos y nos parece extraordinario… pero su promedio de inatrapables por juego es de 1,67, por debajo de lo que promedió Michel cuando estableció su marca.

Estoy convencido de que la Mizuno, por su bote superior y mejor consistencia, puede ayudar a la consecución de un récord. Pero no será fácil. El béisbol cubano tiene cotas muy altas.

18 de diciembre de 2007

 

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