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Los dolores de cabeza del dólar
Sergio Alejandro Gómez
Omnipotente desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días,
combustible de enfrentamientos y traiciones, el dólar estadounidense
podría perder protagonismo en los próximos años ante el avance de
nuevas potencias económicas y la necesidad de romper la dependencia
de una divisa que se imprime exclusivamente en territorio
norteamericano.

El Bitcoin, una moneda descentralizada en Internet, es una de las
futuras opciones para sustituir al dólar como divisa internacional.
La convertibilidad del dólar en oro y su protagonismo actual se
implantaron en 1944, en la histórica conferencia de Bretton Woods,
cuando Estados Unidos poseía cerca de dos tercios de las reservas
internacionales del metal. Sin embargo, a comienzos de la década del
70, el presidente Richard Nixon decidió derogar esos acuerdos y
desde entonces la moneda se emite a voluntad de la Reserva Federal.
Con una sola decisión de los burócratas de Washington, las
billonarias reservas mundiales de esa divisa se pueden convertir en
vistosos papeles verdes, aunque el impacto para los propios
estadounidenses sería calamitoso. En lugar de ello, se han utilizado
estrategias mucho más sutiles para transportar a través del dólar
los problemas económicos internos de Estados Unidos, y así compartir
los costos de sus cíclicas crisis económicas.
Las continuas devaluaciones de la moneda estadounidense
benefician a quien las aplica y dañan a sus socios comerciales. Con
esas caídas del dólar, se abaratan las exportaciones norteamericanas
y se fortalece su mercado interno. Y no solo eso: a su vez, las
reservas internacionales en dólares, que otras naciones tienen,
menguan.
Una prerrogativa que utilizan, además, para bloquear a países
soberanos que consideran contrarios a sus intereses.
Esa realidad que ha vivido el mundo durante las últimas décadas
podría cambiar en un futuro cercano, de acuerdo con la opinión de
importantes analistas. El premio Nobel de Economía en el 2011, el
estadounidense Thomas Sargent, no descarta que la era del dólar como
moneda mundial de comercio pueda llegar a su fin, según dijo a la
revista "China Entrepreneur", citada por Russia Today.
Según Sargent, en el futuro todos los gobiernos actuarán con más
precaución, pero permitirán a la gente decidir qué moneda de
comercio prefieren usar. Si deciden usar una diferente como el yuan
chino, por ejemplo, entonces la era del dólar EE.UU. comenzará a
terminar, dijo.
Monedas emergentes
Aunque han surgido algunas alternativas como el euro en el Viejo
Continente, que en sus inicios dio una dura pelea al dólar, la
moneda norteamericana continúa siendo la principal divisa en el
comercio mundial y de reserva.
Pero la persistencia de la crisis hipotecaria desatada en Estados
Unidos en el 2008 y sus consecuencias sin precedentes en Europa, han
empujado a los países emergentes a pensar en soluciones.
Durante los últimos meses se ha comentado mucho sobre la
posibilidad de que los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y
Sudáfrica) se lancen en una iniciativa de moneda propia, como una
vía de escape para tener mayor independencia de las políticas del
Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, otros dos hijos
de Bretton Woods.
Una independencia que no solo afectaría a los cinco países del
BRICS, sino al mundo entero.
Las economías de este grupo de naciones representan el 45 % de la
fuerza laboral del planeta y en sus manos está más de un quinto del
producto interno bruto mundial.
"Es sorprendente lo rápido que ha avanzado la organización, sobre
todo, el enorme progreso de los BRICS en el último año. Se acordó
crear un banco de desarrollo y la posibilidad de realizar pagos en
monedas nacionales sin el uso del dólar", refirió a Ria Novosti
Liudmila Símonova, miembro del Consejo Científico de la Comisión
rusa para Estudios sobre este bloque de países.
Pero los especialistas también apuntan que todavía les queda un
largo camino por re-correr en cuanto a políticas coordinadas para
plantar cara al dólar.
El analista internacional Ricardo Dutra Cou-to dos Santos, máster
en Seguridad Internacional en el Instituto de Estudios Políticos de
París, señala que los BRICS piden un cambio en el orden global
financiero, pero no están interesados en cambiar el sistema en sí.
Entiendan que no se puede cambiar todo el sistema financiero
internacional con una sola decisión. Esta medida tiene que ser
preparada por toda la comunidad internacional. Y no creo que ocurra
nada antes del 2020, opina por su parte Símonova.
Solución digital
En los últimos cinco años, la idea de suplantar las monedas
físicas, atadas a gobiernos y bancos particulares, por una
descentralizada que funcione con principios similares a Internet, ha
pasado de ser una locura de amantes de la tecnología a una realidad
reconocida por países como Alemania, Singapur y Chipre.
El Bitcoin, como se conoce a la más popular de las monedas
virtuales, fue creado en el 2009 por Satoshi Nakamoto, una
misteriosa persona o grupo del que no queda rastro, como un sistema
monetario anónimo, seguro e independiente de gobiernos, bancos o
empresas. Las monedas se crean en computadoras extremadamente
potentes y se intercambian a través de la red de forma cifrada.
En algunos lugares como Hong Kong ya se puede incluso cambiar el
dinero virtual en cajeros automáticos por monedas locales. Un solo
bitcoin está tasado actualmente en cerca de 1 000 dólares.
"No solo es rápido, barato y sencillo. En Bitcoin todo el que
participa tiene el mismo poder. No hay banqueros porque no hay
bancos. Y no hay bancos porque no son necesarios: la gente puede
controlar su propio dinero", le dijo Mike Hearn, desarrollador de
Bitcoin Core, a la BBC.
Sus opositores, sin embargo, temen que se pueda utilizar para el
lavado de dinero, la especulación y la fuga de capitales. Stephen
Kinselia, economista de la Universidad de Limerick, Irlanda,
considera que dado que no tiene valor de uso, sino solo de
intercambio, el Bitcoin puede tener cualquier precio, y por eso el
mercado de esta moneda está permanentemente en una burbuja.
"Esta burbuja se formará y explotará varias veces, creando y
destruyendo fortunas en el camino", añade Kinselia.
En relación con las divisas virtuales, el Nobel de economía
Thomas Sargent opina que, definitivamente, son una solución si el
sistema es estable, ya que tienen más potencial que el oro.
"Dado que se trata de una moneda virtual, se necesita un cierto
grado de confianza en la sociedad y el ambiente virtual",
concluyó.
Entretanto, el dólar continúa su reinado, pero ya son varios los
aspirantes para quitarle el trono global que ha mantenido hasta
ahora. |