CARACAS,
11 de enero.— El Secretario General de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, llamó a la comunidad
internacional a continuar apoyando a Haití e instó a todos los
países a intensificar sus esfuerzos para ayudar a esa nación
caribeña a construir un futuro próspero y estable para todo su
pueblo, a cuatro años del terremoto de magnitud 7,2 en la escala de
Richter, ocurrido el 12 de enero de 2010, que devastó la capital
haitiana, Puerto Príncipe.
Ban Ki-moon envió un mensaje al personal de la
organización que labora en Haití y que ha sido reseñado por varios
portales web de agencias internacionales. El texto, leído por la
representante especial de la ONU para ese país, Sandra Honoré, evocó
las dolorosas pérdidas de vidas y el papel que ha jugado Naciones
Unidas en la reconstrucción.
"Su compromiso, conjuntamente con la resistencia del
pueblo haitiano, ha permitido que se logren avances. Se fortalece el
sistema de salud, hay más niños en las escuelas, casi 90% de los
desplazados ya han abandonado los campamentos y las actividades
económicas se han reanudado", destacó el mensaje de Ban Ki-moon.
Asimismo, el titular de la ONU recordó que 145.000
personas aún viven en campamentos y que el país continúa expuesto a
problemáticas como la escasez de alimentos, los peores niveles de
agua y saneamiento del continente y la presencia del cólera.
Según cifras oficiales, el terremoto dejó 220.000
muertos, 300.000 heridos y 2,3 millones de desplazados.
El gobierno de Haití, por su parte, entregó un
informe sobre los avances logrados en el país. El primer ministro,
Laurent Lamothe, mencionó una reducción en el número de personas que
viven en asentamientos creados para quienes perdieron sus casas en
el terremoto, la construcción de más de 5.000 viviendas y
crecimiento económico.
No obstante, se han criticado los programas de
reconstrucción de Haití por ser demasiado lentos para albergar a
personas desplazadas por el desastre, que afectó a Puerto Príncipe y
otras ciudades del Sur de la nación caribeña el 12 de enero de 2010.
El número personas que vivían en los campamentos
lúgubres llegó a un máximo de 1,5 millones, pero una organización de
ayuda internacional dice que el número ahora es de alrededor de
146.000.
Telesur reseñó en su portal web,