La
Asamblea Nacional de Ecuador comenzó los trámites para formalizar la
renuncia del país andino al Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca (TIAR), firmado con Estados Unidos en 1947.
El tratamiento del pedido de aprobación de la denuncia del TIAR
está a cargo de la Comisión de Soberanía y Relaciones
Internacionales, la cual escuchó ayer los argumentos de varios
funcionarios de la cancillería local, informó el órgano legislativo
en nota de prensa.
Según el texto, el diplomático Mauricio Montalvo explicó a los
miembros de la comisión que el gobierno ecuatoriano fundamenta su
renuncia a ese convenio en la superación de las condiciones
políticas, materiales e históricas que determinaron la firma del
instrumento, tras el fin de la Guerra Fría, destaca PL.
Montalvo recordó que el TIAR fue promovido por Estados Unidos
para hacer frente a supuestos atentados contra la paz, la seguridad
y la soberanía de las naciones americanas, resultantes de la
intervención de potencias extracontinentales, en particular del
bloque comunista de Europa Oriental y Asia.
El diplomático apuntó, sin embargo, que en los últimos años el
documento fue utilizado para justificar el intervencionismo y el uso
de la fuerza en contra de países y gobiernos americanos de tendencia
popular, socialista o nacionalistas.
Puso además como ejemplo el caso de la invasión británica a las
islas Malvinas en 1982, cuando Estados Unidos tomó partido por el
Reino Unido, en contra de los intereses de Argentina, a pesar de que
el país austral es uno de los signatarios del acuerdo.
Ecuador anunció su renuncia al TIAR en la cumbre de la
Organización de Estados Americanos celebrada en junio de 2012 en la
ciudad boliviana de Cochabamba, por intermedio de su canciller
Ricardo Patiño.
En esa ocasión, el jefe de la diplomacia ecuatoriano dijo que
tanto su país, como Bolivia, Nicaragua y Venezuela habían tomado la
decisión de retirarse del acuerdo, por considerar que el mismo había
perdido legitimidad luego de la guerra de las Malvinas.
Hemos decidido enterrar lo que merece ser enterrado, de tirar al
tacho de la basura lo que ya no sirve, dijo entonces Patiño.