Ante las tremendas masacres y en respuesta al llamamiento del
pueblo camboyano, Vietnam se unió al país vecino en un gesto
solidario que ha marcado para siempre las relaciones bilaterales y
la historia compartida entre ambas naciones.
El régimen expiró en abril de 1979. Los Khmer Rojos se replegaron
en áreas boscosas y continuaron allí una guerra civil hasta la
muerte de su líder Saloth Sar, más conocido como Pol Pot, en 1998.
Para la humanidad los Khmer Rojos protagonizaron una de las
mayores masacres cometidas en nombre de las ideologías políticas,
que aún pesa sobre la sociedad y la economía de la pequeña nación
ubicada en las márgenes del río Mekong.
Aproximadamente un cuarto de la población camboyana perdió la
vida entre 1975 y 1979. Según las cifras expuestas por el
historiador estadounidense David Chandler, un millón 500 mil
personas murieron por trabajos forzados, malnutrición y enfermedades
mal atendidas. Más de 200 mil fueron ejecutadas sin juicio, tildados
de su-puestos enemigos.
Sin embargo, Pol Pot aseguraba que tenía "la conciencia
tranquila", como dijo a la prensa poco antes de su deceso. Su
segundo, Khieu Samphan, admitió que se llevaron a cabo asesinatos
masivos y añadió que gran parte de lo que ocurrió en Camboya en esos
años fue un resultado directo de la Guerra Fría.
Durante mucho tiempo, la comunidad internacional presionó al
reino camboyano para que llevara ante un tribunal auspiciado por la
ONU a muchos de los cabecillas del régimen que gozaban de una
impunidad que no merecían.
Kaing Guek Eav o "camarada Duch" fue el primero de un reducido
grupo de cinco exjefes Khmer que enfrentó cargos de crímenes de lesa
humanidad por su participación en el asesinato de unas 14 000
personas en el centro de torturas de Tuol Sleng o S-21, que estaba a
su cargo. Otros genocidas todavía no han sido procesados, mientras
miles de cuerpos permanecen desaparecidos en la geografía de la
nación asiática.
Pol Pot gobernaba desde la sombras y pocas veces se le veía en
público, pero su locura convirtió a Camboya en un país de ciudades
fantasmas. Muchos historiadores lo han asociado con Adolfo Hitler,
pues promovió una limpieza al estilo del jefe nazi alemán, en su
caso "ideológica", no racial. Los Khmer Rojos odiaban cualquier
pensamiento o acción que pudiera parecerles contraria al suyo
—incluido saber algún idioma extranjero— tener alguna habilidad
artística, poseer estudios superiores o usar determinada prenda de
vestir.
Todos los ciudadanos eran sometidos frecuentemente a "sesiones de
reeducación", co-mo si fueran esclavos. Según los principios de Pol
Pot, eranecesario aproximadamente un año para reeducar a una
persona, de lo contrario había que desecharla. La limpieza
intelectual que llevaron a cabo todavía hoy incide en la escasez de
especialistas que existe en la nación, incluyendo maestros, médicos
e ingenieros. Además, la mayoría de la población tiene algún tipo de
secuela psicológica, que está siendo transmitida a las nuevas
generaciones de forma inconsciente.