GRENOBLE, FRANCIA.— El expiloto alemán Michael Schumacher, siete
veces campeón mundial de Fórmula 1, se encontraba el lunes entre la
vida y la muerte, aquejado de lesiones craneanas "muy graves", un
día después del accidente de esquí que sufrió en los Alpes
franceses.
"Se puede hablar de un pronóstico vital comprometido. Está en
reanimación, su estado es muy grave", dijo a la prensa el profesor
Jean-Francois Payen, jefe del servicio de reanimación del hospital
de Grenoble. Sin embargo, es "muy pronto" para pronunciarse sobre su
evolución, precisó.
Schumacher esquiaba el domingo en compañía de su hijo de 14 años
fuera de pista cuando se cayó y se golpeó la cabeza contra una
piedra. Según sus médicos, Schumacher fue "protegido en parte" por
su casco. "Sin duda, alguien que hubiera sufrido un golpe de este
tipo sin casco, no habría llegado hasta aquí", dijo el profesor
Payen.
El neurocirujano Stephan Chabardes ahondó: "Movía espontáneamente
los cuatro miembros pero no respondía a las preguntas. El estado del
campeón, que sufrió el fuerte golpe en el lado derecho de la cabeza,
se deterioró rápidamente y cayó en coma con señales de hipertensión
intracraneal".
El piloto alemán fue operado e inducido al coma artificial y está
mantenido en hipotermia entre 34 y 35 grados Celsius, "para reducir
todo estímulo que lleve a consumir más oxígeno en su cerebro",
explicó Jean-Francois Payen.
Schumacher, que cumplirá 45 años el próximo 3 de enero, es el
piloto con más títulos mundiales en la historia de la Fórmula 1
(siete entre 1994 y 2004), además de agenciarse 91 grandes premios
en su carrera. Se retiró definitivamente en el 2012 en el Gran
Premio de Brasil, donde culminó séptimo. Su legado incluye también
el hecho de ser uno de los dos hombres que alcanzaron los 300
grandes premios, concretamente 308.