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53 Serie Nacional
Habrá pelota de punta a cabo
Aliet Arzola Lima
Al finalizar la primera etapa de la 52 Serie Nacional de Béisbol
nos quedó un sabor agridulce, pues ningún conjunto de la zona
oriental logró incluirse entre los ocho grandes. Después, en la
segunda fase, los contendientes ofrecieron un notable espectáculo
con refuerzos incluidos y casi nos olvidamos del asunto, pero elevar
el nivel al este del país se presentaba como uno de los principales
objetivos en la presente campaña ... y hasta
cierto punto se logró.

Ramón Peña
fue uno de los jóvenes lanzadores que sorprendió en la primera fase
con el staff de Industriales.
Y digo hasta cierto punto porque todavía Granma, Guantánamo,
Camagüey y Las Tunas se encuentran muy por debajo de sus
posibilidades (exceptuando los lanzadores tuneros, punteros del
torneo), por lo que deben ponerse el listón más alto y mejorar en
los indicadores de juego de mayores problemas, algo que si
alcanzaron Holguín y Santiago de Cuba, quienes hace un año
exhibieron pobre balance de 18 victorias y 27 derrotas en los 45
duelos iniciales.
Ahora elevaron sus prestaciones y junto a Artemisa forman el trío
de nuevos invitados a la ronda elite, en detrimento de Sancti
Spíritus, Cienfuegos y Ciego de Ávila, tres escuadras que afrontaron
diversas dificultades y a la postre pagaron con la eliminación.
Por ejemplo, los Tigres de Roger Machado, sin saberlo, firmaron
su propia sentencia de muerte entre la última semana de noviembre y
la primera de diciembre, cuan-do perdieron sendos duelos
particulares con indómitos y Cazadores, los que definieron su
ubicación en la tabla al concluir empatados.
Resulta complicado entender el adiós de los avileños, pues
tuvieron un diferencial de carreras (relación de anotadas y
permitidas) muy superior a santiagueros y artemiseños, pero un
pésimo balance en la carretera (cinco éxitos en 21 salidas) los
lastró definitivamente, sin obviar que Vladimir García, su
incansable as —llegó a mil entradas de por vida el domingo— solo
ganó dos partidos en 12 aperturas a pesar de su excelente
efectividad (1,58).
Por su parte, Elefantes y Gallos, notablemente afectados por las
múltiples ausencias, así como por lesiones de sus activos,
arrancaron con mal paso y nunca dieron muestras de poder reponerse,
colistas en todos los renglones con promedios inferiores a la media
del campeonato.
En este punto resulta llamativo el caso de Artemisa, cuyo
histórico avance en el octavo puesto lleva el sello de su cuerpo de
lanzadores, pues se ubicaron últimos en ofensiva con indicadores
bien bajos en average (228), slugging (314) y anotadas (157),
además de concluir solo por delante de los espirituanos en defensa,
con 54 errores y 969 de promedio.
La Isla también es un caso sui géneris, pues con un
diferencial de carreras negativo ancló cuarta, sobre todo por
trabajar cohesionados y aprovechar al máximo los partidos en el
Labra, un bastión inexpugnable en el que alcanzaron 17 de sus 27
sonrisas.
Lo cierto es que cada una de las ocho naves clasificadas tuvo su
fortaleza. En el caso de Santiago de Cuba, su pitcheo relevo no fue
tan caótico como la anterior lid y redujo de 5,96 a 3,93 su
efectividad, además de la inyección ofensiva y anímica que
representó la vuelta del estelar Héctor Oli-vera, quien en poco más
de cien veces al bate produjo 23 carreras y registró promedio de
embasado de 403.
Holguín y Pinar del Río también se apoyaron en sus serpentineros
para cubrir el camino de manera exitosa, mientras Villa Clara y
Matanzas son los vivos ejemplos del equilibrio, parejos en pitcheo,
defensa y bateo y con firme tendencia al alza.
Por último, Industriales, a falta de tres juegos suspendidos,
escaló a la cima de manera sorpresiva, pues su staff de
pitcheo, compuesto por nueve elementos con un mínimo de dos años de
experiencia, no ofrecía muchas garantías al inicio de la contienda.
No obstante, el mentor Lázaro Vargas, de conjunto con los
entrenadores José Elosegui, Luis Felipe Díaz y Juan Rafael Despaigne,
confió en un grupo que no le hizo quedar mal, tanto sus abridores
(2,44 de efectividad, primeros igualados con Pinar del Río) como sus
relevistas, que lograron la segunda mayor cantidad de salvamentos
(15), solo por detrás de Artemisa (18).
Estos hombres sostuvieron durante buena parte de la contienda al
plantel, que enfrentó un profundo slump ofensivo, aunque ya
en el tercio conclusivo se vio más ajustado con 93 carreras
anotadas, a razón de 6,2 por encuentro, sobre todo por el despertar
de Yasmani Tomás, Rudy Reyes, Lisbán Correa, Alexander Malleta
(llegó a 200 cuadrangulares de por vida) y Yulieski Gourriel, líder
de la novena en jits (44), extrabases (18), impulsadas (35),
anotadas (31) y slugging (462). |