"Ella continuará creciendo entre nosotros como una mariposa, la
auténtica flor nacional, cubana y universal por los valores que
siempre supo defender", expresó Miguel Barnet, presidente de la
UNEAC, quien a nombre de los escritores y artistas cubanos, rindió
tributo a Esther Borja, eminente cantante fallecida el pasado sábado
28 pocos días después de cumplir 100 años de vida.
En el obituario suscrito por la Presidencia de la UNEAC se
recuerda la trayectoria artística de Esther desde los días de su
debut en 1935 hasta la labor como concertista y consejera de las
nuevas generaciones de cantantes, que desempeñó hasta muy avanzada
edad.
Premio Nacional de Música en el 2001, Esther fue merecedora de
numerosos reconocimientos y distinciones, entre ellas la Orden Félix
Varela de Primer Grado, concedida por el Consejo de Estado, y la
condición de Artista de Mérito de la UNEAC. Zarzuelas y el
repertorio lírico nacional fueron sus baluartes interpretativos,
expresados en la radio, el teatro, el cine y la televisión en Cuba y
en muchos otros países en los que triunfó.
"La mejor manera de seguir teniendo a Esther entre nosotros —dice
la nota— será promoviendo su único estilo interpretativo, pero sobre
todo inculcando a los músicos de hoy y mañana la pasión y la ética
con que asumió la cubanía".