A
escasas horas del triunfo revolucionario del Primero de Enero, el 30
de diciembre de 1958, murió de un balazo el jefe del pelotón
suicida, el capitán Roberto Rodríguez Fernández, a quien todos
llamaban El Vaquerito, un hombre que compensaba su baja estatura con
un inmenso valor y audacia a la hora del combate.
Cuentan que cuando él llegó a la Sierra venía
descalzo y portando un gran sombrero de guajiro, entonces Celia
Sánchez le prestó unos zapatos del tipo mexicano, con los cuales
parecía un vaquero de ese país hermano, naciendo así el nombre de
"El Vaquerito".
Su primera labor en la Columna No.1 Comandada por
Fidel, fue la de mensajero, luego pasaría a soldado, alcanzando los
grados de capitán. Al enterarse que los integrantes de su grupo no
participarían en la Invasión que comandarían Camilo y Che, se
presentó a sus superiores y les dijo que iría a esa misión, aunque
fuera de soldado.
Su actitud estaba avalada por acciones como la del
Alto de Cahuara donde al custodiar una posición haría escribir al
Che, dirigiéndose al Comandante en Jefe:... "Vaquerito explotó por
hacer ruido y los guardias se retiraron dejando una mochila llena de
víveres y una granada de Garand".
Atendiendo a su arrojo, audacia y valentía, al
formarse las columnas que llevarían a cabo la invasión, pasó a
integrar la número Ocho "Ciro Redondo" al mando del Comandante
Guevara, la cual tenía la misión de llegar hasta Las Villas.
Ya en territorio villareño, y luego de iniciado el
ataque a las posiciones de la tiranía, El Vaquerito demostraba no
tener miedo a la muerte, marchando siempre a la vanguardia. Es así
como nace un pelotón bautizado por el Che con el nombre de Suicida,
nombrándolo a él como su Capitán.
Sobre esa fuerza dejó escrito el Guerrillero Heroico
"...era un ejemplo de moral revolucionaria, y a ese solamente iban
voluntarios escogidos. Sin embargo, cada vez que un hombre moría, y
eso ocurría en cada combate, al hacerse la designación del nuevo
aspirante, los desechados realizaban escenas de dolor que llegaban
hasta el llanto..."
Precisamente este joven capitán y su tropa
estuvieron entre los primeros en entrar a la ciudad de Santa Clara.
El Che le dio la misión de atacar uno de los baluartes de la tiranía
de Fulgencio Batista, la Jefatura de la Policía que contaba con más
de 300 hombres bien equipados.
En la acción, no sólo se destacó por su intrepidez,
sino también por su capacidad táctica, ordenando romper en pedazos
varias paredes de una cuadra completa, casa por casa, hasta
colocarse al costado de la Estación de Policía, evitando así ser
detectados.
Situado a poco más de 50 metros del lugar, desde el
techo de una casa El Vaquerito disparaba de pie, enfrentando el
pecho al fuego enemigo, mientras el segundo al mando del Pelotón,
Leonardo Tamayo, le ordenaba tírate que te van a matar, pero él solo
atendía al desarrollo de la lucha. Es así como una bala enemiga
atravesó la cabeza del Jefe del Pelotón Suicida.
Sobre la muerte del Vaquerito escribió el Che como
Comandante de las fuerzas que combatían en Las Villas "... recuerdo
que tenía el dolor de comunicar al pueblo de Cuba la muerte del
Capitán Roberto Rodríguez "El Vaquerito", pequeño de estatura y de
edad, jefe del Pelotón Suicida quien jugó con la muerte una y mil
veces en lucha por la libertad". Era el 30 de diciembre de 1958,
faltaban apenas unas horas para la victoria.