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Aniversario 25 de la Plaza Ernesto Che GUevara
Un sitio sagrado de la Patria
Freddy
Pérez Cabrera
El 28 de diciembre se conmemoraron cinco lustros de existencia de
la Plaza Comandante Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, escenario
principal de acontecimientos que han marcado la vida de los cubanos
en los últimos 25 años, sitio donde reposan los restos del
Guerrillero Heroico y varios de sus compañeros de lucha.
El
Complejo Escultórico ha acogido los principales acontecimientos de
los últimos años en Villa Clara.
Inaugurada en esa fecha con la presencia del General de Ejército
Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el
espacio fue construido con el concurso de miles de villaclareños,
quienes hicieron suya la obra, aportando más de 400 mil horas de
trabajo voluntario y buena parte del bronce utilizado en los
diferentes proyectos.
Concebida por los arquitectos Jorge Cao Campos, Blanca Hernández
Guivernau, José Ramón Linares Ferrera, el escultor José de Lázaro
Bencomo (Delarra) y el ingeniero Pedro Nolasco, el sitio constituye
todo un complejo conformado por la plaza, la tribuna, el museo, el
memorial que atesora los restos del Che y sus hermanos de lucha en
Bolivia, además de la osamenta del guerrillero Hermes Peña; así como
un Mausoleo erigido en fecha posterior en homenaje a los
combatientes del Frente de las Villas.
Son muchos los momentos significativos vividos por el pueblo
cubano, vinculados a este histórico lugar, como aquella gigantesca
concentración del 30 de septiembre de 1996, cuando en apenas unas
horas los villaclareños abarrotaron la plaza para escuchar al líder
de la Revolución, Fidel Castro.
Ese día marcó un antes y un después para esta provincia, que a
partir de aquella estimulante visita obtuvo varios reconocimientos y
sedes del acto por el 26 de Julio, haciendo honor a las palabras
expresadas ese día por el Comandante en Jefe cuando llamó a los
villaclareños “vencedores de dificultades y obstáculos”.
Un momento singular, sin dudas el más importante de su historia,
ocurrió en octubre de 1997 cuando se recibieron aquí los restos del
Che y un grupo de guerrilleros de Cuba, Bolivia y Perú, instante
sobrecogedor y emotivo donde se daba la bienvenida a la Patria al
Héroe de la Batalla de Santa Clara, y a quienes Fidel llamó con
justicia, el Destacamento de Refuerzo.
Luego se producirían otros tres arribos de combatientes, el
último de ellos el 9 de octubre del año 2000, cuando fueron
depositados en el memorial los restos de Eliseo Reyes Rodríquez
(Rolando o San Luis), Antonio Sánchez Díaz (Marcos o Pinares), José
María Martínez Tamayo (Papi o Ricardo), Casildo Condori Vargas
(Víctor), Serapio Aquino Tudela y Restituto José Cabrera Flores
(Negro), ceremonias que también marcaron la rica historia del
recinto.
La convocatoria al V Congreso del Partido Comunista de Cuba, se
efectuó desde este sagrado lugar el 16 de abril de 1997, un hecho
que todos recuerdan, al igual que la celebración allí de Tribunas
Abiertas y otros actos trascendentales para la nación.
Otra página imborrable en el devenir de la plaza ocurrió en
octubre del 2007 durante la visita del presidente de Venezuela, Hugo
Chávez Frías, quien a través de su programa Aló Presidente, cautivó
a la multitud allí reunida con su proverbial capacidad comunicativa
y su innata inteligencia.
Mitos y leyendas
Por cuestiones obvias, en ningún lugar del mundo se siente la
cálida presencia del Che como en Santa Clara. Hasta su nicho en el
Memorial han llegado más de tres millones de personas de todos los
confines del planeta, quienes derraman lágrimas, susurran un poema o
le declaran su fidelidad al situarse frente a él, entre otros gestos
de agradecimiento y admiración hacia el héroe.
De igual manera, a través de estos años suman cientos las
personas que han donado objetos de particular valor sentimental al
Museo, el cual colecciona fotos, prendas y documentos vinculados a
la vida y obra del Che o de algunos de sus compañeros de lucha en
Bolivia, los cuales completan más de 800 en la actualidad.
Entre esos presentes hay una carta enviada por un niño argentino
apodado Coni, quien le dice al Che que lo amaba
profundamente, además de manifestarle el odio que sentía por sus
asesinos, prometiéndole que algún día vendría hasta su tumba costara
lo que costara.
También existen decenas de prendas personales, poemas, canciones,
banderas, condecoraciones, velas y dibujos, entre los cuales resalta
la llave con que un patriota chileno logró evadirse de la prisión en
los tiempos de la sangrienta dictadura de Pinochet.
Asimismo, en el libro de visitantes inaugurado el 17 de octubre
de 1997, fecha de la llegada de los restos del Che, se inscribe una
idea expresada por Giustino Di Celmo, padre del joven Fabio Di Celmo,
víctima de un atentado terrorista, la cual encierra el verdadero
sentido de este sitio: “Nunca la historia se vuelve tan aplastante
como al entrar a este lugar, porque aquí se sienten los gritos de
combate, el galope de Rocinante o el tableteo de ametralladoras
victoriosas.
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