Vuelo entre dos mallas

Una de las voleibolistas que integró la preselección cubana ayuda en el bádminton venezolano

Osviel Castro Medel, especial para Granma

 Foto: Yaimí Ravelo, enviada especial de Granma.GUANARE, Portuguesa, Venezuela.– Nadie lo hubiera creído, ni ella misma. Ahora que lo cuenta, Ana María Delisle Oliva se sabe con fortuna, porque no es fácil pasar inesperadamente del voleibol al bádminton y contribuir a ganar una medalla de oro en unos Juegos Nacionales en esta hermana nación.

"En mayo de este año se quedaron sin entrenador de bádminton y preguntaron si yo podía ayudarles. Entonces, sin dejar el voli, acepté el reto, nunca imaginé que mi alumna, Damaris Ortiz, obtendría el título nacional juvenil de Venezuela, el primero del estado de Portuguesa en esta disciplina en toda su historia".

Así dice hoy, sonriente, esta mujer de 52 años que a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo anterior viajó por la antigua URSS, México, Francia, Nicaragua y Corea del Sur como integrante de la preselección cubana de voleibol, compañera de las inolvidables Imilsis Téllez; Rubinelda Henry, Tania Ortiz, Nancy González, Norka Latamblet y Mecerdes (Mamita) Pomares, entre otras.

"Para un entrenador no hay nada más lindo que ver que tus enseñanzas contribuyeron a una medalla. Mi alumna, a quien ayudé cuatro meses antes de la competencia, no era la favorita y discutió el oro contra la campeona nacional. Le transmití el deseo de vencer, le hablé de su familia, de cómo actuamos los cubanos en momentos cumbres y llegó el resultado que sacudió a Portuguesa y me emocionó", relata esta holguinera que fue desde entrenadora de base hasta directora del INDER en su provincia.

Ana María llegó aquí en diciembre del 2011—aunque entre el 2004 y 2006 fue cooperante en el Distrito Capital y en el estado de Guárico—"Las dos han sido experiencias muy interesantes, esta última mucho más porque en la etapa final me dediqué al voleibol y al bádminton al mismo tiempo. Y este triunfo en los Juegos Juveniles en un deporte, que no es mío, llegó tras muchas horas de superación".

Reconoce que en su etapa de atleta "no resultaba fácil integrar el equipo nacional porque la calidad era muy elevada, no se pensaba en facilismos y había una estrategia con los talentos". Ahora, expone, aunque la mentalidad colectiva ha cambiado con el paso de la vida, "necesitamos volver a inculcar las ganas de triunfar, de entrenar a tope, de brillar y de llorar con la victoria o la derrota; eso fue lo que siempre aprendí y es lo que he tratado de enseñar aquí".

 

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