"DOCOMOMO Cuba es la denominación designada para hacer referencia
al Comité Cubano para la Documentación y Conservación de la
arquitectura y el urbanismo del Movimiento Moderno, y que trabaja en
coordinación con el Consejo Nacional de Patrimonio, la UNEAC y la
UNAICC (Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la
Construcción de Cuba)", explica María Victoria. "Se trata de un
evento conformado esencialmente por arquitectos, aunque cuenta con
la participación de especialistas de diversas ramas relacionadas con
la arquitectura moderna".
Con el fin de conformar una red de grupos o comités nacionales
para estimular el conocimiento y la protección de los valores
patrimoniales de la arquitectura del Movimiento Moderno (que hasta
ese momento se reconocían muy limitadamente) surgió en Holanda, en
1988, una organización denominada DOCOMOMO Internacional, a la cual
Cuba se integró oficialmente en el 2002, aunque ya se venía
trabajando desde 1997.
Desde entonces hasta acá, variadas han sido las acciones de este
grupo, con particular énfasis en los seminarios de investigación,
del cual recientemente desarrollaron su cuarta edición.
"Las industrias del movimiento moderno. Revelación, valoración y
conservación de un patrimonio relegado", fueron el eje de cuatro
sesiones teóricas, representadas mediante ponencias y conferencias
durante el IV Seminario DOCOMOMO Cuba, que sesionó en la Sala
Villena, sede de la UNEAC, comentó a Granma el arquitecto
Eduardo Luis Rodríguez.
"El objetivo principal de este cuarto seminario era otorgarle
reconocimiento y divulgación a las obras industriales del Movimiento
Moderno, afirma Luis Rodríguez. En términos generales, se le
reconoce valor más fácilmente a edificaciones residenciales,
turísticas o educativas, lo que ha implicado que los inmuebles
industriales se hayan relegado a un plano inferior, valorado y
protegido en menor medida que los otros. Este cuarto seminario
pretendía ayudar a revertir esa situación. Durante todo el periodo
de estudio, y sobre todo en los años sesenta, se construyeron en
Cuba excelentes obras industriales, muchas de las cuales poseen
carácter patrimonial y merecen protección ante posibles
intervenciones insensibles que pudieran afectar sus valores
originales".
María Victoria reafirmó la valía del evento: "A través de las
ponencias presentadas se dieron a conocer estudios históricos sobre
el tema, así como propuestas de rehabilitación y refuncionalización
de algunas industrias que se están llevando a cabo en el presente".
Por otra parte, aseveró que "se disfrutó de las intervenciones de
varios de los proyectistas que trabajaron ese tema a finales de los
años 50 y durante la década de los años 60, al tiempo que
transmitieron sus experiencias personales al frente del proyecto y
la construcción de importantes conjuntos industriales a lo largo del
país".
Eduardo Luis, destacó entre las conferencias la ofrecida por el
arquitecto José Fornés, (especialista en arquitectura industrial),
quien hizo un recuento del desarrollo internacional del tema y
expuso sus propias experiencias como proyectista de importantes
conjuntos industriales en Cuba. Mencionó además que "las ponencias
estuvieron enfocadas también a destacar obras específicas, dígase la
antigua cervecería La Tropical, el Combinado de Vidrios de La Lisa,
así como zonas de alta densidad de obras industriales, como el eje
Rancho Boyeros y el municipio de Cerro."
Añadió que se contó con la apreciación y valoración de importantes
personalidades como Gladys Collazo y Nilson Acosta, presidenta y
vicepresidente respectivamente del Consejo Nacional de Patrimonio
Cultural; distinguidos arquitectos como Andrés Garrudo y Daniel
Taboada, profesores de la Escuela de Arquitectura de la CUJAE y
otros especialistas de diversas organizaciones. Destacó entre lo más
relevante, la participación de los delegados de Santa Clara, que
pusieron de relieve la importancia del patrimonio industrial
localizado en esa región del país.