La iniciativa, no fue mía. Por la profesora Caridad Guerrero
Gómez, asidua lectora de Granma, supe que para introducir el
capítulo se había previsto el trabajo con algunos artículos del
periódico y creyó oportuno establecer con uno de sus autores el
contacto. Por esas razones fui, y por esa visita constaté el ímpetu
con que trabaja ese colectivo pedagógico que sin estar exento de
dificultades materiales, encuentra en la entrega y la pasión por
enseñar esa mágica retribución que solo es posible cuando es plena
la preparación de sus estudiantes.
Liderada por el joven licenciado Raidel Mirabal Fernández,
director del centro, en la escuela se respiran la alegría propia de
la edad y el bullicio inevitable de sus estudiantes, sin que ello
esté reñido con las buenas costumbres y la disciplina de la que
dieron claras muestras durante casi una hora, los seis grupos que
asistieron al encuentro, y con la que mucho tiene que ver el
claustro de profesores que en el centro labora.
Sobre la clase de Literatura particularmente se interesó
Granma. La profesora Belkis Lourdes Gómez, jefa de Grado, y
licenciada en Español y Literatura, refirió: "Quien haga la carrera
de maestro por vocación, disfruta al máximo las clases que imparte.
El preuniversitario te da la posibilidad de recrearte en la obra
literaria. En 12 grado, por ejemplo, ellos dan El reino de este
mundo, de Alejo Carpentier, y a veces nos cuesta trabajo
incentivarlos y que realmente logren leer la novela, pero cuando
conseguimos despertar esa motivación, lo-gramos que ellos se
enamoren de la obra y la conozcan, al punto que hacen todo un
trabajo de investigación".
"La misma conferencia impartida hoy es una muestra de que
queríamos ofrecerles a los alumnos una forma novedosa de introducir
la unidad; lejos de darles una clase tediosa tratamos de hacer algo
práctico que los motivara, y muchos se han acercado interesándose
por el Periodismo, aun cuando saben que es una carrera con
requisitos adicionales", agrega.
Acela Sánchez Rosell, otra de las docentes que imparten la
asignatura, explica el interés que se toman como colectivo en no dar
la literatura por darla, sino lograr que a los alumnos les llegue.
"Los hemos enseñado a desmenuzar un poema, a que amen y estudien la
poesía. Entre nosotras intercambiamos, buscamos la mejor manera para
hacerles ameno el contenido. La literatura hay que disfrutarla, hay
que sentirla para poder aprenderla. Tenemos que tocar su fibra, su
sensibilidad".
La recepción de tanto empeño la supimos por boca de los
estudiantes cuyas respuestas resultan coherentes con el propósito de
sus profesoras. "Las clases de Español son distintas a las que
recibimos en la secundaria y en la primaria; hay una interacción,
una dinámica entre los alumnos y la profesora. No es que te impongan
el conocimiento ni te den un resumen de la obra y quieran que te lo
aprendas de memoria, sino que te motivan y te integran a la lectura,
buscan la forma de llegar al alumno", opinó Diana Oquendo Cordero.
Hacer que todos se interesen en la literatura es un reto que se
le plantea a diario a estos docentes: "Las profesoras intentan
llegar a los estudiantes, y logran que cada uno se vaya de la clase
con una buena impresión, al menos de qué trata la obra que estamos
dando", afirma Alejandra Carreño Lugo, quien al igual que
Cristian Moradillos disfruta mucho de este espacio de aprendizaje.
"He sido alumno de las tres profesoras de 12 grado —comenta— y
sus clases son muy dinámicas, nos leen y analizan las obras
literarias, paso a paso, y lo asimilas y entiendes todo. A veces
suena el timbre y no hemos terminado y queremos que siga leyendo.
Cuando estábamos dando poesía, por ejemplo, la profesora nos trajo
una canción de Ricardo Arjona muy difícil e interpretamos sus
metáforas".
De esta manera el aula se convierte no solo en un sitio para el
descubrimiento de las materias, sino que se transforma en un lugar
para el enriquecimiento cultural que aporta la lectura. Así lo
siente Laura E. Bravo, a quien este "pre" le ha inculcado un gran
amor por la literatura. "Todas las obras que hemos ve-nido
estudiando desde 10mo. hasta 12mo. nos han dado un gran bagaje
cultural. Leí Los Miserables, de Víctor Hugo; me encanta
García Márquez, me he leído Cien años de soledad, El amor
en los tiempos del cólera y también El reino de este mundo,
de Carpentier, que aunque es una obra difícil se nos hace asequible
con la ayuda de la profesora".
"Como de un baño de luz" se sale de esta escuela, después de
escuchar tan hermosas revelaciones de las que queda constancia con
solo asomarnos a sus aulas. La enseñanza de la literatura, de
inestimable importancia en la formación integral de los futuros
profesionales que necesitamos, es en este centro una garantía que
solo la hace posible una obra de infinito amor.