Este es un libro escrito desde la tercera edad aunque en el alma
de su autor la juventud ha hecho nido. Cercanas lejanías,
noveno poemario de Rolando López del Amo, apuesta sin recatos por la
salud del tiempo y se le antoja al lector como un canto a la vida.
Con el sello editorial Letras Cubanas, la nueva entrega agrupa
más de un centenar de poemas aparentemente sencillos y de entusiasta
ternura, sin que por ello eluda verdades que pudieran resultar poco
estimulantes.
Algunos textos escritos hace casi tres décadas comparten el
espacio con otro grupo concebido desde "la altura de estos años".
Métrica y estrofas tradicionales, rima perfecta, versos libres y
alguna innovación constituyen el "soporte" temático de la obra, que
apunta a esencias universales como el amor, la paz, la familia y la
patria. También aparecen versiones de poemas de los poetas clásicos
chinos: Li Bai, Du Fu y Su Shi.
López del Amo asegura estar disperso en todos estos versos que
asume como un acto de sinceridad. "Los poemas son como los hijos de
uno. Se quieren todos y cada uno tiene un poquito de nosotros. No
prefiero ninguno, en todos está una parte de mi vida."
Para el autor resulta muy clara la idea de la fugacidad de la
vida: "Cuando uno es joven está lleno de proyectos, de aspiraciones,
de cosas que quisiera ver hechas y entonces todo está por construir.
Son los tiempos de encontrar los amores, de fundar la familia, de
buscarle el sentido a la vida, de pensar qué vas a hacer con la
sociedad en que vives y la responsabilidad que tienes con el tiempo
en que te tocó vivir y vas descubriendo a veces con éxito, y otras
con fracasos, el mundo. De pronto te das cuenta de que el tiempo
pasó y ya llegó al final de la carrera".
—No, el alma del poeta se enriquece de experiencias vividas.
Entonces se ha-ce una poesía más madura aunque conserve su natural
ingenuidad. Creo que uno siempre tiene que mirar la vida con
inocencia como se miran las cosas por primera vez.
—¿Qué nuevos mensajes le re-vela la poesía al escribirla desde
esta experiencia?
—Uno la hace con otro sentido, pero entendiendo que somos
parte de los otros, que uno no es sin los otros. Descubro que la
vida es estar en relación. El paso del tiempo no nos aparta de esa
maravilla que es la vida.