La
Habana.—. El Trigal, primer mercado mayorista de productos
agropecuarios en Cuba, acaba de abrir sus puertas en esta capital,
como otra vía para, de manera gradual, disminuir el precio de los
alimentos del campo y de que lleguen a sus destinos sin
intermediarios.
La Empresa Provincial de Mercados Agropecuarios en La Habana le
arrendó la instalación, de más de 16 mil metros cuadrados, a una
cooperativa integrada por 10 socios, quienes subarrendarán 292
espacios a los productores que concurran allí a vender sus
mercancías excedentes, tras haber cumplido los compromisos con el
Estado.
Jorge García Trujillo, director de la referida entidad, explicó a
la AIN que en El Trigal ofertarán sus productos empresas y granjas
estatales, Cooperativas de Créditos y Servicios y de Producción
Agropecuaria, unidades productoras, agricultores pequeños y la nueva
figura de vendedor mayorista, solo presente en La Habana, Artemisa y
Mayabeque.
Al mercado poden acudir a comprar frutas, hortalizas, viandas y
granos, todas las personas jurídicas y naturales, incluyendo
aquellas familias que deseen adquirir alimentos al por mayor, así
como los hospitales, escuelas, centros laborales y otros incluidos
en el llamado consumo social.
Eduardo Tomé Consuegra, vicepresidente del Consejo de la
Administración Provincial, precisó que ante la necesidad de
organizar la comercialización, -y de eliminar el trasiego de
camiones en horario diurno por las calles y avenidas de la capital-,
la instalación abrirá de 6:00 p.m. hasta las 8:00 a.m. del siguiente
día.
Ello posibilitará a proveedores y compradores, trasladar sus
mercancías durante la noche y la madrugada, acotó.
Carlos Sablón Sosa, presidente de la cooperativa, la cual lleva
también el nombre de El Trigal, abundó que el objeto social de esta
no es comercializar productos ni almacenarlos, sino solo brindar
servicios de subarrendamientos de espacios a los vendedores.
Subrayó que le alquilarán a los mismos carretillas, montacargas,
transpaletas y anaqueles en aras de facilitar las operaciones.
Por la entrada al centro, ubicado en el municipio de Boyeros, los
compradores pagarán tres pesos per cápita en moneda nacional (CUP) y
en el caso de los comerciantes, quienes además deberán presentar la
ficha cliente que los acredite a realizar la venta mayorista,
abonarán 110 o 120 CUP, en dependencia del lugar donde sitúen los
suministros, informó.
Para confeccionar ese documento identificativo, argumentó Sablón
Sosa, le exigimos a cada productor el carné de identidad y la
propiedad de la tenencia de tierra, aunque autorizamos además a
cuatro socios suyos, previendo que aquel no concurra en determinado
momento a la venta de sus mercancías.
Yoel Ernesto Gómez Ibarra, uno de los cooperativistas, puntualizó
que aunque ellos no participen en la compraventa, ni establezcan
precios, sí velarán porque no sucedan ventas de cacao, papa, café,
chícharos, derivados de la leche y de la miel, tabaco y otros
renglones subsidiados por el Estado, pues no existe excedente de
esas producciones.
Tampoco se admitirá el comercio de carne, pues aun no se cuenta
con neveras, así como está prohibido el consumo de bebidas
alcohólicas con el objetivo de evitar indisciplinas, señaló.
Como beneficio para quienes asistan al mercado, será la
posibilidad de laborar con iluminación bajo un techado que ni la
lluvia y ni el sol fuerte afecten los alimentos, así como de
disfrutar de un restaurante, una pizzería, una guarapera, y otras
pequeñas unidades de diversos servicios, todos arrendados a nosotros
y en manos de trabajadores por cuenta propia, dijo.
El Trigal, criatura que nace en manos de cooperativistas,
refrenda el deseo de eliminar trabas en la comercialización
agrícola, fundamentalmente en los territorios de La Habana, Artemisa
y Mayabeque, para su posterior implementación en el resto del país.