Así, diáfanamente, rememora el combatiente del Ejército Rebelde
Calixto Figueras García los momentos que antecedieron al osado
ataque y liberación del poblado marino.
Calín, como le llaman muchos conocidos, fue uno de los
protagonistas de aquellos acontecimientos. Entonces tenía 19 años e
integraba la Columna 20 Gustavo Fraga, del II Frente Oriental Frank
País, a la que fue confiada la misión, al mando de Demetrio Montseny
(Villa).
El cuartel de Caimanera —rememora— estaba defendido por unos 50
efectivos, entre marinos, miembros del ejército, paramilitares y
chivatos. Sin dudas era una fuerza de consideración que requería
actuar con inteligencia para cumplir la misión asignada y evitar
bajas nuestras y de la población.
La idea fue realizar el ataque desde cuatro posiciones,
incluyendo la marítima para actuar contra el fondo del cuartel y
evitar la fuga del adversario por el mar. Otras decisiones
determinantes en el curso de los acontecimientos fueron la
utilización del factor sorpresa, expresado con un ataque fulminante
en plena tarde, y el em-pleo entre las armas de un cañón de 20
milímetros que amedrentó al enemigo.
Cuenta Figueras García que todos esos elementos, más el apoyo y
la euforia popular ante la presencia de los "barbudos", propiciaron
la desmoralización inmediata de las fuerzas batistianas, las cuales
prácticamente en hora y media fueron derrotadas. Fue tal el apoyo de
los caimanerenses que por poco es el pueblo quien toma el cuartel.
"A mí me tocó disparar desde la azotea de un bar ubicado a unos
40 metros del cuartel. Entonces portaba un Springfield, que cambié
por un M-1 después de la toma de Caimanera", precisa nuestro
entrevistado, quien ostenta la condición de Fundador del Partido, de
la Policía Nacional Revo-lucionaria y el Ministerio del Interior;
así como las medallas Combatiente de la Clandestinidad y del
Ejército Rebelde, 50 Aniversario de la Seguridad y Orden Interior,
entre otras condecoraciones.
Con la liberación de Caimanera se erradicó para siempre la
extensa historia de abuso causado a la población por la guardia
rural y los marines provenientes de la ilegal Base Naval yanki,
limítrofe con el poblado. También se eliminó el oprobioso pasado de
insalubridad, analfabetismo, desempleo y miseria que hasta entonces
minó a sus pobladores, erigidos desde el Primero de Enero de 1959
como primera trinchera en la defensa de la Patria. La toma de
Caimanera aceleró la liberación de la ciudad de Guantánamo y la
caída definitiva de la tiranía batistiana en esta zona.