"Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo
todo por la libertad de su pueblo", dijo en una ocasión el
expresidente sudafricano Nelson Mandela, quien falleció este jueves
en su residencia en Johannesburgo como consecuencia de una afección
pulmonar que adquirió mientras estuvo en prisión por luchar contra
el apartheid, y su avanzada edad.
"Madiba falleció en paz y acompañado de su familia", anunció en
la televisión el presidente Jacob Zuma. "Nuestra nación ha perdido
al más grande de sus hijos. Nuestro pueblo ha perdido a un padre",
agregó tras decretar duelo nacional.
Y es que Mandela dedicó su vida a defender desde todos los
frentes la justicia social y la dignidad del hombre. Estuvo preso
más de 27 años en las más difíciles circunstancias, sin embargo, la
fortaleza de su carácter y la justeza de su causa no le permitieron
flaquear.
En el seno del Congreso Nacio-nal Africano dirigió la lucha
contra el régimen segregacionista del apartheid, que pisoteaba los
derechos de los ne-gros en un país donde eran mayoría.
Su obra traspasó fronteras y su figura se convirtió en un ícono
universal de resistencia, pues Man-dela demostró que lo
aparentemente im-po-sible era posible. "Te-ner fuertes con-vicciones
es el se-creto para sobrevivir a las privaciones, tu espíritu puede
estar lleno, incluso cuando tu estómago está vacío", decía.
"He promovido el ideal de una sociedad democrática y libre en la
cual todas las personas puedan vivir en armonía y con igualdad de
oportunidades", dijo en 1994 al cerrar el discurso de toma de
posesión como el primer presidente negro de su país. Mandela ayudó a
construir una Sudáfrica nueva.
Mandela fue también un gran amigo de la Revolución Cubana y
agradecía la contribución de nuestros combatientes
internacionalistas en la lucha por la liberación de los países
africanos.
"El pueblo cubano ocupa un lu-gar especial en el corazón de
los pueblos de África (...) La
decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación
de fuerzas en la región (...) ¡La decisiva derrota de las fuerzas
agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del
opresor blanco!", aseguró en su visita a Matanzas en 1991.
Su solidaridad con nuestras causas fue invaluable. "Estamos
unidos —dijo Mandela— porque nuestras organizaciones, el Partido
Comu-nista de Cuba y el Congreso Nacional Africano, luchan en
defensa de las masas oprimidas, para que aquellos que crean las
riquezas obtengan sus frutos. Su gran apóstol José Martí dijo: ‘Con
los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar’".
Mandela ya no está físicamente con nosotros, pero su legado
continuará inspirando a las futuras generaciones de revolucionarios.