Quizás no ha existido en nuestro tiempo un líder político tan
admirado por su resistencia y tenacidad en la lucha por la igualdad
racial como el sudafricano Nelson Mandela, quien falleció este
jueves, a los 95 años de edad.
A lo largo de este año sus condiciones de salud se deterioraron
de manera gradual, a raíz de una afección pulmonar adquirida en
prisión.
Nacido el 18 de julio de 1918, sus padres Henry Mandela y Nose
Keni lo llamaron Rolihlahla Dalibhunga Mandela, sin embargo, todos
lo conocimos por el nombre anglófono de Nelson que una vez le puso
su profesora británica, o por el sobrenombre de Madiba, como
cariñosamente le decían sus connacionales.
En 1942 se convierte en abogado y poco después se muda de su
natal Umtata hacia Johannesburgo, donde se incorpora a las filas del
Congreso Nacional Africano (CNA), organización que entonces promovía
protestas pacíficas contra el régimen segregacionista y la excesiva
explotación que sufrían los negros sudafricanos en una sociedad
donde eran mayoría.
En los años siguientes funda la Liga Juvenil y cobra importancia
dentro del CNA, con su Campaña de Desobediencia Civil y en el
Congreso de los Pueblos, donde adopta la "Carta de la Libertad"
conocida como la declaración de principios en la lucha anti-apartheid.
Durante esta época, Mandela y su amigo Oliver Tambo también
dirigen un despacho de abogados que proporciona consejo legal de
bajo costo a muchos negros que de otra manera no hubieran tenido
representación ante la justicia.
Por sus actividades revolucionarias, siguiendo los métodos no
violentos de resistencia heredados del líder indio Mahatma Gandhi,
Mandela y otros 150 compañeros son arrestados el 5 de diciembre de
1956 y sentenciados a prisión. Una vez liberado, opta por cambiar de
estrategia y se pone al frente del movimiento Umkhonto We Sizwe
(Lanza de la Nación), que se convertiría en el brazo armado del CNA.
En 1962 es nuevamente apresado junto a varios de sus colegas por
el cargo de "conspiración destinada a derribar el régimen por la
violencia".
En el alegato que pronuncia en su defensa ante la Corte Suprema
de Pretoria en 1964, Mandela denuncia al gobierno ilegítimo que lo
condena a cadena perpetua. "La ausencia de dignidad humana
experimentada por los africanos es el resultado directo de la
política de la supremacía blanca. La legislación actual está
designada a preservar dicha supremacía (...) Nosotros deseamos
derechos políticos igualitarios (...) Sé que esto suena
revolucionario para los blancos de este país, porque la mayoría de
los votantes serán africanos. Esta es la razón por la que el hombre
blanco teme a la democracia".
"He dedicado toda mi vida a esta lucha del pueblo sudafricano. He
luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la
dominación negra. He alimentado el ideal de una sociedad libre y
democrática en la cual todas las personas vivan juntas en armonía y
con iguales posibilidades. Es un ideal por el cual puedo vivir. Pero
si es necesario, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir",
subraya.
Luego de pasar 27 años tras las rejas en las más difíciles
condiciones —18 de ellos en confinamiento solitario en la prisión de
Robben Island, en un ambiente muy húmedo para su salud—, el entonces
presidente de Sudáfrica, Frederik de Klerk, libera a Mandela.
Durante el tiempo transcurrido hasta el 11 de febrero de 1990,
muchos gobiernos y movimientos antirracistas habían estado
presionando porque se excarcelara al líder sudafricano, transformado
ya en un símbolo universal de la emancipación y la dignidad del
hombre.
En 1991 visita nuestro país y recibe la Orden José Martí del
Consejo de Estado de la República de Cuba de manos del líder
histórico de la Revolución, Fidel Castro. En esa ocasión, Fidel
destaca la integridad de su carácter y afirma que Mandela es "uno de
los más extraordinarios símbolos de esta era".
Mandela participa en las negociaciones para establecer una
democracia multirracial en Sudáfrica, sueño que se hace realidad en
1994 con las primeras elecciones por sufragio universal en el país,
en las que resulta electo presidente de la República.
Durante su gobierno entre los años 1994 y 1999, se esfuerza por
reconciliar a los sudafricanos y coadyuva al cese de varios
conflictos en el continente. Lo nombran Padre de la Nación y recibe
innumerables reconocimientos internacionales por su pensamiento
profundamente humanista.
Aun retirado de la política, Mandela continuó impulsando
programas sociales que contribuyeron a afianzar la paz racial en
Sudáfrica, país que —según el actual presidente Jacob Zuma— le
estará eternamente agradecido.
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Su
última aparición pública se remonta a la ceremonia de
clausura del Mundial de Fútbol de 2010, celebrado en
Sudáfrica. Foto: Reuters |
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Mandela, a la izquierda. De joven practicaba boxeo. “El
boxeo es igualitario. En el cuadrilátero el rango, la edad,
el color y la riqueza son irrelevantes”, escribió en su
autobiografía “El largo camino hacia la libertad”. Foto: AKG
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En
1964 fue encarcelado por defender los derechos de los negros
en una Sudáfrica segregacionista. Foto: Archivo
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Nelson Mandela recibe a los medios de prensa tras su
liberación en 1990, luego de 27 años en la cárcel. Foto:
Corbis |
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10 de mayo de 1994 Nelson Mandela es elegido primer
presidente de una Sudáfrica plenamente democrática. Foto:
Reuters |
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su noventa cumpleaños, en el 2008, rodeado de sus nietos.
Foto: AFP |