La Habana.— Entre canciones, juegos y regalos transcurrió la
jornada de ayer en el Cardiocentro Pediátrico William Soler, en la
capital, cuando trabajadores del Registro Cubano de Buques (RCB)
obsequiaron a los pequeños pacientes su llamada Valija de la
Ternura.
Miguel Pineda López, director de esa sociedad clasificadora,
única de su tipo en el país y dedicada a la certificación de
embarcaciones y muelles, encabezó la entrega, acompañado de pioneros
integrantes del taller La Colmenita, perteneciente al Palacio de
Pioneros Presencia de Lenin, del municipio de Playa.
Según declaró a la AIN, más de 40 juguetes comprados por el
colectivo del RCB componen la valiosa donación, con pelotas, juegos
didácticos, parchís, damas chinas, plumones y temperas. Es un gesto
que siempre se agradece, y una visita que resulta agradable cuando
se les ve la carita, algunos llegan calladitos y cuando nos vamos
prácticamente somos amigos, expresó.
Reciben sus juguetes con mucha dulzura, ellos transmiten sus
sentimientos de manera muy espontánea, y uno realmente se emociona,
subrayó.
El Cardiocentro William Soler es una de las instituciones cubanas
de salud que diariamente enfrenta las limitaciones y retos que
impone el bloqueo estadounidense, y cuyos esfuerzos permiten
mantener el programa priorizado de atención a infantes cardiópatas.
(AIN)