El MSc. e ingeniero ambiental Yociel Marrero Báez, jefe del
Programa de Me-dio Ambiente y Consumo de la Fundación Antonio Núñez
Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, citó en tal sentido las
experiencias cubanas en el Gran Parque Metropolitano y los consejos
populares Belén-Finlay-Pogolotti y Palatino, en La Habana.
Precisó que dichos ecosistemas son altamente beneficiosos en la
restauración ecológica, la conservación de la biodiversidad
biológica, la producción de comida y fibras vegetales, al tiempo que
permiten el manejo integral del agua residual, con posibilidades y
garantías de reaprovechamiento en la agricultura y la piscicultura.
Dijo que está demostrado que los vertimientos en los humedales
artificiales en asentamientos poblaciones deben cumplir los límites
permisibles, y los métodos de tratamiento (flujo libre o superficial
y subsuperficial) tienen que ser compatibles con los hábitos locales
y prácticas sociales del área donde se ubican.
El especialista argumentó que este tipo de humedal se caracteriza
por tener bajos los costos de inversión y mantenimiento, no utilizan
los combustibles fósiles para su operación y constituyen una
alternativa eficaz frente a las tecnologías convencionales
utilizadas para el tratamiento de aguas residuales.