Cuba toda mantuvo viva la memoria histórica y La Habana fue el
escenario principal para rendir tributo a las víctimas de aquel
crimen.
En la Colina universitaria, los pinos nuevos se dieron cita.
"Marchemos con el compromiso de no volver a ser colonia de nadie, de
no dejar morir el espíritu de nuestros mártires... como regalo al ya
cercano aniversario 55 de la Revolución, con el entusiasmo que
llevaremos al venidero Festival Mundial de la Juventud y los
Estudiantes", arengó Nirza García Valdés, miembro del secretariado
nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Y claro
que hubo marcha. Pero al inicio, ante el simbólico pase de lista a
los mártires, irrumpió el grito de presente de la multitud
congregada.
En cuadro apretado universitarios y estudiantes de la enseñanza
media recorrieron toda la calle San Lázaro hasta llegar al Monumento
a los Mártires en la explanada de La Punta, erigido en el lugar
testigo de los fusilamientos.
Allí se les rindió guardia de honor y se les colocó ofrendas
florales enviadas por el líder histórico de la Revolución, Fidel
Castro Ruz, el General de ejército Raúl Castro Ruz, el Consejo de
Estado y la Federación Estudiantil Universitaria.
Durante la jornada, y como parte de las actividades por la
efeméride, tuvo lugar el tradicional homenaje a los cinco cubanos
abakuá caídos durante el intento de rescate que protagonizaron
miembros de esa Sociedad Fraternal, para evitar el fusilamiento de
los estudiantes de Medicina.
En la esquina de Morro y Colón, en la Habana Vieja, cerca del
lugar donde asesinaron a uno de aquellos hijos de Cuba, tuvo lugar
el tributo, como ocurre desde el 2006.
Para los cubanos, el 27 de noviembre recoge otra infamia, pues en
igual día y mes, pero en el año 2000, comenzó en Miami el juicio
amañado contra Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, quienes
fueron hechos prisioneros por luchar contra el terrorismo y aún
cuatro de ellos permanecen encarcelados.