El Instituto de Recursos Mundiales sitúa a Cuba en el lugar 15
entre más de 200 naciones de todo el orbe, por la importancia del
número de especies de plantas endémicas existentes en el país.
Según indica el doctor en Ciencias Geográficas Nicasio Viña
Dávila en el libro Rostros en peligro, especies cubanas
amenazadas, del cual es editor junto con el reconocido fotógrafo
Julio Larramendi, en el caso de los anfibios la propia entidad ubica
a nuestro archipiélago en el puesto 17, el 14 en los reptiles, y el
23 en las aves.
Tales cifras adquieren relevancia si tomamos en cuenta que la
mayoría de los países ubicados en los primeros lugares se
caracterizan por su gran tamaño, como son Australia y China.
Nuestro carácter insular, posición geográfica y complejidad
geológica, fueron factores que sirvieron de base al desarrollo de
una variada gama de ecosistemas, los cuales condicionaron la rica
diversidad de especies reportadas en Cuba.
Sin embargo, y debido fundamentalmente a la actividad humana, no
pocas de las más apreciables dejaron de verse en nuestros bosques
desde hace más de 20 años (baste mencionar al célebre Carpintero
Real), mientras otras sufren las consecuencias de la transformación
de su hábitat o la captura furtiva, entre ellas el Gavilán Caguarero,
la Cotorra, el Manatí y las Tortugas marinas.