El tema de
las drogas ilícitas centra desde ahora las conversaciones de la mesa
de paz, tras lograr dos principios de acuerdo sobre la problemática
agraria y la participación política.
Las posiciones de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) han sido
históricamente claras respecto al narcotráfico, explicó Márquez al
arribar al capitalino Palacio de Convenciones.
"Aspiramos —agregó— a enriquecerlas con las
propuestas y puntos de vista expresados en los foros que sobre el
tema convocó la mesa y que al respecto puedan seguir aportando las
comunidades afectadas y todos quienes quieran ayudar a resolver este
problema, que es tomado como excusa para el intervencionismo de
potencias extranjeras en el conflicto interno colombiano".
Cito en ese sentido la declaración emitida hace 20
años en la VIII Conferencia Nacional de Guerrilleros. El punto diez
de ese texto refiere: "La Solución del fenómeno de producción,
comercialización y consumo de narcóticos y alucinógenos, entendido
ante todo como un grave problema social que no puede tratarse por la
vía militar, que requiere acuerdos con la participación de la
comunidad nacional e internacional y el compromiso de las grandes
potencias como principales fuentes de la demanda mundial de los
estupefacientes".
El líder de la delegación guerrillera criticó que se
intente confundir la coca, una planta con propiedades nutricionales
y medicinales, con la cocaína, un estupefaciente de generalizado uso
adictivo.
Pidió también que los esfuerzos que se hacen para
combatir ese problema no recaigan sobre los eslabones más débiles de
la cadena, que son el productor y el consumidor, cuando los
beneficiarios principales del negocio ilegal son los emporios
financieros del mundo.
"¿Por qué no hay capturas en los Estados Unidos de
los capos mafiosos de la distribución de la droga en ese país, que
son los que se quedan con la parte del león en el negocio?", se
preguntó.
Respecto a la situación particular de Colombia,
lamentó que el narcotráfico haya permeado todo el tejido social
colombiano, incluyendo al Estado.
Pidió, asimismo, abordar el análisis de esta
problemática desde el principio, para entender la evolución
histórica del fenómeno, su alcance, los actores implicados y
beneficiados.
La delegación gubernamental, por su parte, no
ofreció comentarios este jueves. Sin embargo, en Bogotá, el líder de
la delegación gubernamental, el exvicepresidente Humberto de la
Calle, dijo el miércoles que no existía un mejor escenario para
impulsar las iniciativas para combatir el narcotráfico que el del
fin del conflicto. "Un conflicto que se ha alimentado precisamente
del narcotráfico", añadió.
"No habría fin del conflicto verdadero, sin atacar
de fondo este fenómeno, como tampoco haríamos la tarea completa del
desarrollo agrario integral sin una solución al problema de las
drogas ilícitas", precisó poco antes de partir hacia La Habana.