Estados Unidos está frente
a la perspectiva de un nuevo auge de la especulación inmobiliaria.
En septiembre, y en comparación con 2012, el aumento interanual
de los precios fue de un 12,8%. En algunos estados como California o
Nevada el alza ha sido de un 20%.
El índice Case Shiller –que elabora el recientemente galardonado
premio Nobel de Economía Robert J. Shiller– hizo sonar la alarma en
abril cuando calculó que el ritmo del aumento de la vivienda había
alcanzado su nivel máximo desde el feroz estallido de la burbuja en
2007-2008.
Shiller no es solo un premio Nobel. Fue uno de los pocos que
predijo el colapso de las hipotecas subprime o de alto riesgo un año
antes de que precipitaran la caída del Lehman Brothers y la recesión
mundial del 2008.
Y la señal de alarma más poderosa fue la voz de un funcionario
del banco central estadounidense, el presidente de la Reserva
Federal de Dallas, Richard Fisher: "Estoy empezando a ver señales en
todo el país de que estamos entrando, una vez más, en una burbuja
inmobiliaria", afirmó.