Flores frescas ante su tumba en el cementerio de
Santa Ifigenia iniciaron hoy el homenaje a Mariana Grajales Coello,
considerada Madre de la Patria en Cuba, al cumplirse 120 años de su
fallecimiento.
Progenitora de los Maceo y figura clave de una
estirpe de rebeldía y patriotismo que trascendió para todos los
tiempos, es reconocida como paradigma de la mujer y la madre
cubanas.
Durante 10 años de la primera gesta independentista
Mariana vivió en la manigua, al lado de los insurrectos que desde el
10 de octubre de 1868 desafiaron a las fuerzas colonialistas
españolas en pos de la emancipación.
Con este tributo se rememora la entrega sin límites
de quien sobrepuso al amor maternal el que profesaba a la tierra que
la vio nacer y supo inculcar a los hijos, devenidos legendarios
guerreros en las gestas libertarias de la isla.
Mariana Grajales falleció el 27 de noviembre de
1893, a los 76 años, en Jamaica, y sus restos fueron trasladados 30
años después a esta urbe, donde recibieron, en capilla ardiente en
el Ayuntamiento, el tributo de los santiagueros, para ser llevados
después en peregrinación hasta la necrópolis.
Años más tarde, junto a los despojos mortales de la
madre, fueron colocados los de sus hijas María Baldomera y Dominga,
en un sitio que es venerado por los cubanos de todas las
generaciones.
Una gala cultural en el teatro Heredia será en la
noche el colofón de esta reverencia de los cubanos a la insigne
patriota, cuyos descendientes en número cercano a 15 participaron en
las contiendas liberadoras y la mayoría cayeron abatidos en ellas.