¿Quién es este ilustre visitante?, ¿Qué lo trae por Guantánamo?
Pues bien, Julio Ramón es uno de los más prestigiosos innovadores
del país, cuya obra magna, por su impacto económico-social, es la
creación de dos pequeñas fábricas destinadas a la producción de
elementos plásticos de alta demanda en el riego agrícola y la
construcción, fundamentalmente.
Esas industrias funcionan en los municipios espirituanos de
Fomento y Trinidad y producen mangueras, tuberías, pilas de agua y
conexiones, entre otros componentes por cuya carencia no pocas veces
se paran o atrasan las construcciones, o no se riega determinada
área.
La estadía de este inventor en la ciudad del Guaso responde a una
petición del Ministerio de la Construcción en el país para que
apoyara a esta provincia en la ejecución de una minindustria con
igual propósito, la cual, para satisfacción de todos los
involucrados en la decisión, y en especial de los guantanameros,
está próxima a iniciar sus producciones en la zona sur de la ciudad.
"Se trata de una instalación criolla erigida con recursos propios
del territorio, como laminado, motores eléctricos y reductores. Su
equipamiento básico lo conforman cuatro máquinas (extrusora, de
inyección, recuperadora o paletizadora y el molino triturador del
plástico) en proceso de ensamblaje en la fábrica de herramientas de
mano, al noreste de la capital provincial", detalla el creador.
Diseñador y constructor de las mencionadas máquinas, y también de
los moldes y troqueles requeridos para las diferentes producciones,
Julio explica que la materia prima exigida por la instalación
provendrá de los elementos plásticos recuperados: virutas, cajas,
tanques y otros envases como el nailon del yogur o el que se emplea
en el embalaje del ron y el refresco.
El hecho de usar en la producción material plástico desechado
que, depositado por doquier demora largo tiempo en degradarse,
constituye un aporte a la protección del medio ambiente, sostiene el
innovador, quien asegura que la minifábrica, por demás, demanda un
consumo mínimo de agua al reciclar ese valioso recurso.
Nuestro entrevistado afirma que la instalación guantanamera
constituirá la tercera de su tipo en el país y que proyecta el apoyo
tecnológico a industrias y talleres de producciones varias de las
provincias de Santiago de Cuba, Granma y Mayabeque, así como al
municipio especial de Isla de la Juventud.
En la ejecución de la obra en esta provincia el ingenioso creador
cuenta con la colaboración de los también espirituanos Pedro Luis
Bravo Chongo (montador industrial), de su hijo Julio Ramón Cermeño
Sáez (encargado de la instalación electrónica de los artificios) y
de su esposa Esperanza Sáez López (especializada en la clasificación
de la materia prima).
Estos trabajadores, que hasta marzo último pertenecieron al
taller de producciones varias de Fomento, ahora se enfrascan en la
constitución de una cooperativa no agropecuaria, que han nombrado La
Esperanza.
Las pequeñas fábricas de producciones plásticas creadas por
Cermeño tuvieron su génesis en diciembre del 2008, cuando Fomento
comenzó a producir mangueras destinadas a la agricultura, una
máquina artesanal ideada, diseñada y construida por este laureado
miembro de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores
(ANIR).
"En el 2011 ese trabajo fue reconocido como la innovación de
mayor impacto económico-social en el país", cuenta con sencillez
Julio, un gigante en el aporte a la producción local de materiales
de la construcción.