El
departamento de Policía de uno de los condados de la ciudad
norteamericana de Miami se encuentra hoy en el centro de la polémica
luego de que varios ciudadanos interpusieran una demanda por
prácticas de discriminación racial de sus agentes.
La víspera, el dueño de una tienda, junto con varios
clientes y empleados, presentaron una demanda federal de derechos
civiles en la cual acusaron a la policía del condado de Miami
Gardens (en su mayoría blancos o hispanos), de discriminación
racial, revisión y decomiso ilegal, hostigamiento e intimidación de
personas, en su mayoría afroamericanos.
El diario The Miami Herald destaca hoy pormenores de
la acusación, que fue interpuesta cuatro días después de que el
propio rotativo publicara un artículo, junto con videos de las
cámaras del comercio que mostraron cómo los policías de la ciudad
detuvieron y arrestaron de forma continua a personas por
infracciones menores.
De acuerdo con el dueño de la tienda, Alex Saleh,
los agentes han registrado y cacheado de manera ilegalmente a sus
clientes y empleados, lo cual contraviene la Cuarta Enmienda de la
Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de
registros y confiscaciones no razonables.
Según Saleh, instaló las cámaras en junio pasado, no
para protegerse de los criminales, sino para atrapar a policías a
los cuales él acusa de abusar durante años de los derechos civiles
de sus clientes.
Refiere el reporte que las malas prácticas
ocurrieron a pesar de que los uniformados conocían que sus acciones
estaban siendo registradas por las máquinas de video.
Ellos no solo lo sabían, como muestran los videos,
sino que en algunos casos lo disfrutaban, burlándose del dueño de la
tienda al agitar el "siniestro contrabando" de latas abiertas y
vasos de cerveza directamente frente a las cámaras como si fueran
trofeos, subraya el rotativo.
Las grabaciones efectuadas durante un año muestran,
por ejemplo, a un agente policial que mete la mano en la bolsa de
una señora de apariencia frágil y vacía su contenido en el
pavimento, tras lo cual patea los dispersos artículos, antes de irse
caminando.
Otro material recoge el instante en que un
uniformado inquiere a un hombre de 69 años, revisa sus bolsillos, le
ordena sentarse en la acera mientras lo esposa por la espalda, algo
que el anciano solo puede lograr al tirarse hacia atrás.
En Estados Unidos algunas disposiciones para la
prevención de crímenes otorgan a los agentes de la policía amplios
poderes para parar y arrestar a personas en una propiedad privada,
incluso por el menor de los delitos, a fin de desestimular la
ocurrencia de hechos de violencia y delictivos.
Activistas de derechos humanos, sin embargo,
critican dichas iniciativas al considerar que pueden contribuir a
excesos en el ejercicio de funciones y amparar prácticas racistas y
discriminatorias.