El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
continúa como un importante problema de salud pública mundial, tras
cobrar más de 36 millones de vidas hasta ahora, señaló la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
En 2012 había unos 35,3 millones de personas
infectadas por el VIH (las cifras oscilan entre 32,2 y 38,8
millones), afirma la OMS en su página digital.
El África subsahariana, donde uno de cada 20 adultos
está infectado por ese mal, es la parte más afectada del planeta,
pues el 69 por ciento de la población mundial VIH-positiva vive en
esa región.
En los países de ingresos bajos o medios, a fines de
2012 recibían terapia antirretroviral acerca de 10 millones de
personas, aunque aún hay más de 19 millones que necesitan
tratamiento y no tienen acceso a él.
Este virus ataca el sistema inmunológico y debilita
los sistemas de vigilancia y defensa contra las infecciones y
algunos tipos de cáncer. A medida que destruye las células
inmunitarias y altera su función, la persona infectada se vuelve
gradualmente inmunodeficiente.
La inmunodeficiencia entraña una mayor sensibilidad
a muy diversas infecciones y enfermedades que las personas con un
sistema inmunitario saludable pueden combatir.
En su fase más avanzada, la infección por VIH se
conoce como síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, y puede
tardar entre dos y 15 años en manifestarse, dependiendo del sujeto.
De acuerdo a los especialistas, el sida se define
por la aparición de ciertos tipos de cáncer, infecciones u otras
manifestaciones clínicas graves. Esta infección se suele
diagnosticar mediante análisis de sangre en los que se detecta la
presencia o ausencia de anticuerpos contra el virus.