En tan complicado contexto resulta muy difícil augurar el triunfo
de una conferencia como la Ginebra II impulsada por Rusia y Estados
Unidos y que se espera comience el próximo 22 de enero.
Una pregunta válida en este caso sería: ¿Si Siria no es amenaza
para ninguna otra nación, ni cercanas como Turquía o Qatar, ni más
lejanas como las de Europa, ni tampoco para Estados Unidos, por qué
tanto interés en destruir a ese país?
En lo interno Siria, que en los primeros momentos del conflicto
parecía inactiva en su enfrentamiento a los grupos armados que
empezaban a desestabilizar la nación, ha ido reaccionando
militarmente y va ocupando espacios donde los terroristas se habían
establecido.
Pero la pérdida de vidas y los daños materiales son tantos que
hoy el estado árabe exhibe una terrible herida producida por las
bombas foráneas y los mercenarios alentados, organizados y
financiados por los componentes exteriores, que además han causado
el desplazamiento de millones de sus ciudadanos hacia países
vecinos.
Otra pregunta en este contexto puede ser: ¿Hasta cuándo la
comunidad internacional permitirá tan enorme crimen?
El papel de Estados Unidos ha sido ambiguo. Por un lado aparece
junto a Rusia "interesado" en una solución diplomática y por otro,
da todo apoyo a los grupos armados —hasta a los que son de Al Qaeda—
a los que suministra dinero y armas.
Rusia, otra potencia muy involucrada en lo que sucede en aquella
nación árabe, ha apostado a una solución pacífica, e, incluso,
conminó a Washington a trabajar por conversaciones entre el gobierno
y la oposición.
De esa forma se fue conformando la agen-da para una Conferencia
Internacional que han llamado Ginebra II.
Culpables de un posible fracaso son los grupos violentos
infiltrados en Siria y el apoyo de Occidente a los mismos para que
continúen matando a personas y destruyendo la nación.
Hay que destacar que han sido Rusia y China los pilares que con
su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, han frenado la
intervención militar de Estados Unidos y la OTAN.
Una tercera mirada al conflicto sirio es la de Israel, que solo
piensa en una solución militar y no pocas veces ha enviado sus
aviones de guerra a bombardear esos territorios. En cuanto a las
monarquías del Golfo, en varias de ellas se observa una creciente
ayuda financiera y política a los grupos armados.
Ha quedado muy claro que el juego político y la manipulación
mediática occidental respecto a Siria se mantiene e incrementa aun
cuando el gobierno de Bashar al-Assad desmanteló todos sus
componentes de armas químicas, aceptó la inspección internacional de
las mismas y ha mantenido su decisión de participar en la
Conferencia de Ginebra II y de dialogar con los grupos opositores.
Estos elementos, en mi opinión, dejan muy claro quiénes son los
exponentes ex-ternos a Siria que apuestan al fracaso de las
conversaciones en Ginebra.