Al decir de Liliana Ezquerra, vicepresidenta del Consejo de la
Administración Provincial (CAP), 99 de ellas tienen al gobierno como
su órgano de relación, mientras 38 al Ministerio de la Construcción,
seis al de Industrias, cinco al de Turismo, cuatro al de Transporte,
y tres a la Oficina del Historiador de la Ciudad, entre otros.
Dentro de estos sectores, las creadas están asociadas a la
comercialización de productos agropecuarios, la gastronomía, la
transportación de pasajeros, la chapistería y pintura de vehículos,
la construcción y reparación de inmuebles, el arreglo de equipos
electrodomésticos, los servicios de peluquería y de lavado de ropa,
por citar algunos.
En recorridos hemos constatado que los cooperativistas se sienten
contentos, y como fruto de su gestión son bien remunerados; ha
mejorado la calidad de los servicios; hay una presencia más estable
de los productos en los mercados, mayor variedad y selección, lo
cual evita pérdidas y el abarrote de mercancías, al comprarse solo
la que se es capaz de vender, acotó.
Ezquerra destacó que al entrar en funcionamiento dos cooperativas
con los taxis ruteros arrendados por el Estado, en la capital se
incrementó el número de pasajeros transportados, incluso a un precio
menor que el de los trabajadores por cuenta propia conocidos como
boteros.
Ante los delegados de la Asamblea Provincial del Poder Popular,
cuya sesión se produjo recientemente, Martín José Betancourt,
presidente de una de ellas en La Lisa, y Mar-celo González, al
frente de una dedicada a chapistería, tapicería y pintura de autos,
en Diez de Octubre, afirmaron que la eficiencia se ha revertido en
altos ingresos monetarios para sus socios, además de sentirse dueños
de cuanto hacen.
Otro resultado significativo ha si-do la mejora de la imagen del
establecimiento alquilado, ya sea un agromercado, una unidad
gastronómica o de servicios, apuntó la vicepresidenta económica del
gobierno en La Habana.
Un hecho novedoso para la capital y el país, ocurrido a raíz de
la aprobación por el Consejo de Ministros del segundo grupo de
cooperativas no agropecuarias, fue el proceso de licitación
realizado con dos restaurantes cerrados desde hace años, y en espera
de reparación: El Vicki, en Infanta y San Lázaro, y El Jardín, en
Línea y C.
Varias cooperativas optaron por el arrendamiento de estas
céntricas unidades, y finalmente la comisión estatal creada al
efecto las otorgó a aquellas cuyos proyectos no solo apuntaban a
rescatarlas y mejorarlas cuanto antes, sino también en lo social
representaban un beneficio a la comunidad o al territorio.
La vicepresidenta del CAP subrayó que no obstante los
satisfactorios resultados preliminares, ha habido dificultades con
los suministros, y siguen siendo elevados los precios de productos y
servicios, lo cual, en el caso de la comercialización agropecuaria,
comenzará a revertirse poco a poco, con la apertura de un mercado
mayorista en diciembre venidero.
Precisamente las cooperativas dedicadas a esa actividad no
cuentan aún con transporte para realizar sus compras, y al contratar
a cuentapropistas se eleva el costo de las mercancías, y por ende,
el precio de venta a la población; mientras las que arrendaron
unidades de peluquería y belleza tuvieron limitaciones con algunos
insumos y equipos. (AIN)