CIENFUEGOS.—
Sentir, amar, gozar cada línea de los textos de Silvio Rodríguez es
una vocación compartida del solista Augusto Enríquez y la Orquesta
Sinfónica Nacional, en la gira nacional Te doy una canción, la cual
llegó al sureño teatro Tomás Terry, tras iniciar por Guantánamo el 3
y cubrir ya prácticamente todo el país.
Canciones inolvidables de un hombre imprescindible de este país,
como calificara Augusto a Silvio, fueron entonadas en el Terry,
entre los acordes magnos de la Sinfónica dirigida por el maestro
Enrique Pérez Mesa: Oh, Melancolía, Unicornio, Réquiem, El problema,
En mi calle, Mariposas, Fronteras, El Necio.
Según Augusto, la razón de las presentaciones es mostrar al
público materiales de Te doy una canción, su más reciente trabajo
discográfico con Producciones Colibrí y el Instituto Cubano de la
Música (promotores de la gira junto al Ministerio de Cultura), el
cual dedicara al fundador del Movimiento de la Nueva Trova.
Se trata de un esfuerzo encomiable que, al margen del esfuerzo de
logística y el cuidado por cada detalle técnico de un colectivo tan
amplio en escena, resulta loable -sobre todo- por el grado de
profesionalidad y entrega ofrecidos al público, con maravillosos
arreglos para formato sinfónico de clásicos de Silvio.
Este jueves 21 estarán en el teatro Cárdenas, de Matanzas; y el
sábado en el pinareño Praga, cierre de las escalas provinciales.