Mientras
en el mundo 158 millones de niños y niñas de entre cinco y 14 años
están sometidos a la explotación laboral, según datos del Fondo de
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los pequeños en Cuba
disfrutan de sus derechos.
La voluntad política del Estado Cubano -desde el
triunfo de la Revolución en enero de 1959- desterró del archipiélago
el trabajo infantil, el cual priva a los chicos de su niñez y
perjudica su desarrollo físico y psicológico.
El Programa Internacional para la Erradicación del
Trabajo Infantil (IPEC) indica, además, que ese tipo de actividad
interfiere con su escolarización, les obliga a abandonar la escuela
de forma prematura, o les exige combinar el estudio con un trabajo
pesado, el cual les roba mucho tiempo.
Al contrario de lo que sucede en muchos lugares del
mundo, donde la marginación social, la extrema pobreza y las redes
de explotación infantil afloran en las calles, los niños en Cuba
tienen acceso gratuito a la educación con carácter obligatorio,
hasta los 14 años de edad.
La creación de los Círculos Infantiles, la
implementación del programa de estimulación temprana "Educa a Tu
Hijo", el desarrollo del Programa Educativo Comunitario "Para la
Vida" y el fomento de una cultura de derechos a través del proyecto
"Por un Mundo al Derecho" la ubican como modelo.
Hoy el país exhibe una tasa de escolarización en la
enseñanza primaria por encima del ciento por ciento, y ningún niño
de cinco a 14 años practica el trabajo infantil, según estadísticas
de la UNICEF.
La nación caribeña siendo bloqueada y con escasos
recursos logra la implementación de los derechos de la niñez,
también aplicables a los pequeños con alguna discapacidad física o
mental.
Así lo confirmó recientemente en La Habana, Seija
Toro, representante en Cuba de la UNICEF, al presentar el Estado
Mundial de la Infancia, reporte anual de esa organización dedicado
en 2013 a la nueva generación con discapacidad.
La directiva destacó el trabajo con este sector de
la población, y agradeció la transparencia del Estado al facilitar
las estadísticas sobre la atención brindada a los menores de edad,
información que en otros países es muy difícil de recopilar.
Para los cubanos la Convención de los Derechos del
Niño posee un carácter de ley nacional, la cual se refleja en la
existencia de una comisión permanente en el Parlamento, para atender
problemáticas referidas a la educación y protección de los menores.
Sin embargo, en zonas de gran exclusión, como
América Latina y África, se viola ese instrumento jurídico, el cual
en su artículo 19 regula proteger al infante contra toda forma de
perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente,
malos tratos o explotación, incluida la sexual.
El gobierno de la mayor isla de las Antillas ha
ratificado la Convención y la de los Derechos de las Personas con
Discapacidad, y desde diciembre de 1992 cuenta con una oficina del
Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.