Rescatan joyas arquitectónicas en Trinidad y el Valle de los Ingenios

Juan Antonio Borrego

TRINIDAD, Sancti Spíritus.— Edificaciones emblemáticas del patrimonio local, calles, plazas, plazuelas y cientos de viviendas ubicadas en el Centro Histórico o áreas aledañas reciben por estos días los beneficios del programa de conservación y mejoramiento desarrollado a propósito de la inminente celebración del medio milenio de la villa trinitaria.

Fuentes de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios precisaron que entre los trabajos de mayor significación se encuentran el rescate del Palacio Iznaga para convertirlo en hotel de la cadena Encanto y las reparaciones del teatro La Caridad y el Museo Romántico (Palacio Brunet), labores que por su magnitud se extenderán más allá de la celebración fundacional, pactada para los inicios del 2014.

La Casa Frías, que funcionará como Centro de Interpretación de la Ciudad (incluida la maqueta de la zona histórica); el Museo de Lucha Contra Bandidos, y la Casa Malibrán, que en su segunda planta acogerá el Centro de Documentación del Patrimonio, se incluyen también entre los inmuebles que están siendo recuperados para bien de la ciudad.

Norberto Carpio Calzada, director de la mencionada Oficina, precisó que el programa en ejecución tiene el respaldo oficial de instituciones nacionales, provinciales y municipales, así como el concurso de proyectos internacionales, la comunidad religiosa y trabajadores por cuenta propia, todo lo cual permite asumir de manera simultánea los distintos frentes de trabajo.

Mientras, en el pintoresco Valle de los Ingenios, se acomete un proyecto que integra el rescate de los valores patrimoniales y paisajísticos con el mejoramiento de las condiciones de vida de los pobladores.

En la región, reconocida junto a la ciudad de Trinidad como Patrimonio Cultural de la Humanidad desde hace un cuarto de siglo, se trabaja en la recuperación de la casa-hacienda Guáimaro, espacio donde funcionará el Centro de Interpretación del Valle; en la conservación del sitio San Isidro de los Destiladeros, singular exponente de la cultura industrial azucarera cubana de la época, y en la reparación de la red de caminos, carreteras y ferrocarriles.

Con anterioridad se trabajó en el rescate de las casas barracones del ingenio de Manaca Iznaga, la limpieza y lavado de la torre vigía de 43,5 metros de altura, considerada como símbolo del Valle de los Ingenios, así como en el cambio de cubierta de una veintena de viviendas.

 

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