El 47 % obtenido en la primera vuelta de los comicios generales
le permitió a la aspirante del pacto opositor Nueva Mayoría,
Michelle Bachelet, ganar holgadamente en distritos claves del país,
pero no le aseguró la mayoría absoluta que la llevaría directo a La
Moneda.
Sin embargo, la pediatra chilena que gobernó del 2006 al 2010,
aseguró que no había dos lecturas sobre los resultados, "hemos
ganado esta elección y lo hicimos con una amplia mayoría, el país ha
votado mayoritariamente por las propuestas que hemos hecho para
Chile".
En ese sentido, comentó que quienes optaron por su propuesta lo
hicieron además "por una mejor educación, el fin del lucro, la
integración y por una reforma tributaria que permitirá mejorar la
salud pública, el sistema de pensiones y ayudará a que los que más
tienen aporten para el desarrollo de Chile".
A pesar de su tono confiado, la representante de la coalición que
agrupa a socialistas, demócrata-cristianos y comunistas, no tiene el
camino fácil. Así lo aseguran varios analistas que dan por sentado
que de llegar a la presidencia nuevamente, Bachelet se enfrentará
con los sectores sociales que mantuvieron en jaque a la
administración anterior, específicamente los estudiantes, con una
agenda amplia de demandas.
Igualmente casi uno de cada dos chilenos en edad de sufragar
decidió no hacerlo el pasado domingo. Los analistas apuntan a una
desilusión con el modelo político en general, principalmente de los
jóvenes, y cierto "voto castigo" de quienes no vieron en el primer
mandato de Bachelet las respuestas a sus demandas, ni tampoco las
encontraron en el gobierno de la derecha.
La otra candidata más votada el pasado domingo fue la extitular
de Trabajo del presidente Sebastián Piñera, Evelyn Matthei, quien
alcanzó un 25 % superior al 17 % que le adjudicaban las encuestas.
Al conocerse los resultados, la economista afirmó que las puertas
de su proyecto estaban abiertas a los otros siete aspirantes que se
quedaron fuera de la contienda, aunque la propia Matthei ha admitido
tener "grandes diferencias con la izquierda".
De lo que está hablando Matthei es de ir a la "caza" de los votos
del resto de los aspirantes para lograr un mejor resultado en el
balotaje. Aspirar al casi 11 % obtenido por Marco Enríquez-Ominami,
del Partido Progresista y la tercera fuerza política más votada,
puede parecer una locura debido a las grandes diferencias entre
ambas corrientes; sin embargo, no se puede descartar del todo.
La opción más lógica para Matthei sería unir fuerzas con el
independiente derechista Franco Parisi (cuarto más votado con el 10
%), pero este último dejó bien claro que no tienen intención de
hacerlo. Habrá que ver entonces la respuesta de los otros cinco
aspirantes.
Otro elemento que llamó la atención fue la posición en que queda
la derecha en el país. Solo el 25 % de los chilenos optó por la
continuidad de las políticas implementadas en los últimos cuatro
años, que si bien han continuado con el crecimiento macroeconómico,
deja tras de sí varias lagunas en lo social.
No obstante, muchas de las promesas electorales de Bachelet y
Matthei, no podrían gestarse exitosamente sin un respaldo en el
Congreso. De ahí la importancia de los 20 escaños para la Cámara
alta (Senado) y 120 diputados que también se eligieron el domingo.
Acorde con los datos ofrecidos por el Servicio Electoral chileno,
el pacto de centro izquierda representado por Bachelet, obtuvo una
mayoría simple en ambas Cámaras del Congreso.
El abogado chileno José Francisco García precisa que esta segunda
vuelta será una nueva elección y otra oportunidad para convencer a
los indecisos y asegurar a los decididos. "Matthei y Bachelet deben
reconcursar no solo por la confianza de millones de electores, sino
especialmente por aquellos millones que no concurrieron. Este último
electorado podría desequilibrar la balanza de modo insospechado",
asegura el profesor universitario.