Muy caro habría de pagar Virginia —emparentada con el afamado
violinista cubano Claudio Brindis de Salas, más conocido como el
"Rey de las octavas" o el "Paganini negro"—, su particular visión
del mundo en que vivió y en el que se fascinó con la cultura que no
consideró únicamente negra. Tampoco solo los negros fueron sus
amigos. Poetisas como Juana de Ibarbourou y Alba Roballo sostuvieron
con ella una entrañable amistad.
La discriminación racial y de género de que fuera víctima esta
extraordinaria mujer alabada por la mismísima Gabriela Mistral
—Premio Nobel de Literatura, quien la llamara "hermana en triunfos y
en el dolor"— silenció una obra vital, caracterizada por una intensa
actividad política e intelectual, de la que hacen fe los poemarios
Pregón de Marimorena y Cien cárceles de amor
(publicados respectivamente en 1947 y 1949).
Convencida de que nada la haría cambiar de rutas, la mistral le
agradeció a Virginia como "una fiesta espiritual" su
(obra que recoge en versos el drama, pero
también el orgullo negro), y la exhortó a no flaquear en su empeño
de abrirse caminos: "Cante, querida Virginia, que usted es la única
y primera figura entre su raza del Uruguay".
Su obra, sin embargo, ganó espacio en las universidades de Europa
y Estados Unidos y reza, en palabras de la Mistral, como
contribución en la lucha de los negros por la justicia social en ese
país.
No solo a la más injusta de las invisibilizaciones fue condenada
esta mujer que acompañara en 1945 a nuestro Poeta Nacional, Nicolás
Guillén, por diversos parajes uruguayos cuando visitara la nación
sureña para dar a conocer su obra de notable influencia en la poesía
que ella escribiera. También ha sido calumniada por sus hermanos
negros contemporáneos que, pertrechados de machismo, han mancillado
su honor alegando que Virginia plagió a su novio y publicó sus
poemas.
Para poner al trasluz tan increíbles realidades y hacer la
necesaria justicia a esta singular personalidad —cuyo mayor "error"
fue enrumbar su portentoso talento a pesar de las trabas sociales
impuestas—, la escritora y periodista uruguaya Isabel Oronoz
presentó en La Habana su libro Rompiendo silencios, primero
de los tomos de una investigación en tránsito que pretende
reivindicar a esta figura de las letras latinoamericanas condenada
al mutismo.
La autora, jefa de prensa de la Bancada del Partido Socialista de
Uruguay e investigadora que por primera vez abordó temáticas en la
prensa audiovisual relacionadas con el tema de los afrodescendientes,
comentó que el libro ha sido declarado de interés ministerial por el
gobierno uruguayo, quien ha orientado su divulgación por todo el
territorio nacional.
En Cuba ya se descorren las cortinas que encubrieron por décadas
la voz de Virginia Brindis de Salas. Hoy es noticia la investigación
que la reverencia y para febrero, cuando ambos tomos estén al
alcance del lector cubano en la Feria Internacional del Libro 2014,
la haremos también nuestra escuchando desde la lectura, a viva voz,
todo cuanto tiene que decirnos.