Hay que parar el suicidio climático

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

En Varsovia, capital de Polonia, representantes de más de 190 países celebran la XIX Convención de la ONU sobre Cambio Climático. Mientras, en las afueras del recinto de la reunión, cientos de personas pro-testan porque su país es uno de los más contaminados del mundo debido al uso desproporcionado del carbón como fuente de energía.

Cientos de millones de personas habitan en regiones afectadas por un clima extremo, que incluye prolongadas sequías.

Se estima que los gases tóxicos generados por el carbón se encuentran entre los más contaminantes, y desde hace décadas estas emisiones aumentan las tasas de mortalidad, causan lluvia ácida y están directamente vinculadas al cambio climático.

La Conferencia tuvo un impactante inicio que provocó más de una lágrima cuando el delegado de Filipinas narraba lo que estaba ocurriendo en su país luego de que el supertifón Haiyán causara miles de muertos y destruyera el 70 % de la infraestructura de esa nación.

A renglón seguido, el propio representante de esa sufrida nación se declaró en huelga de hambre hasta tanto se pase de la retórica a las decisiones para que se pare —o al me-nos disminuya— la emisión de gases de efecto invernadero, causante principal de lo que ocurre hoy en un planeta afectado por todo tipo de cambios bruscos de la naturaleza.

Una vez más se denuncia la falta de sensibilidad de los gobiernos de países ricos que dan la espalda al reclamo universal para que se ponga coto a tan grave problemática.

Como forma de actualizar lo ya denunciado en reuniones de este tipo en años anteriores, vale recordar que el año 2012 batió récords en cuanto a la pérdida de hielo en el Ártico, mientras que crecen el aumento del nivel del mar y la emisión de gases de efecto invernadero, como se advierte en un in-forme divulgado por la Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos.

El volumen de hielo en el Círculo Polar Ártico se ha reducido un 36 % en la temporada de otoño y un 9 % en la de invierno entre los años 2003 y 2012, lo que viene a confirmar la disminución de la superficie del casquete en torno al Polo Norte.

Según un equipo de investigadores liderado por científicos del University College of London, desde el 2008 se han perdido unos 4 mil 300 kilómetros cúbicos de hielo en el océano Ártico en la etapa otoñal y alrededor de 1 500 kilómetros cúbicos en invierno.

En tanto, los meses con temperaturas extraordinariamente elevadas se han quintuplicado en relación a lo que podría esperarse de no existir un recalentamiento planetario a largo plazo, dijo al medio Tierramérica, el geofísico holandés Dim Coumou.

Por su parte, los investigadores del Instituto Goddard para Estudios Espaciales (GISS, por sus siglas en inglés) de la NASA indicaron que la temperatura global promedio del 2012 fue de 14,6 grados, 1,4 grados más que la media de los últimos 132 años.

Tan grave es el problema que el ministro de Medio Ambiente de Rusia, Serguei Donskoy, ordenó la evacuación de los trabajadores en una base de investigación en el océano Ártico porque el hielo a su alrededor está desapareciendo.

Estudios del Banco Mundial revelan que de continuar la tendencia al calentamiento global, en unas décadas se elevará el nivel del mar entre 50 centímetros y un metro, con lo que desaparecerán pequeñas islas y algunas playas.

En Asia se observará el derretimiento de los glaciares del Himalaya, que causará inundaciones, ciclones intensos y una elevación del nivel del mar. Incluso, podría ocurrir una disminución de las cosechas hasta un 30 % en relación con las actuales.

Un reciente despacho noticioso fechado en Canadá por la agencia IPS ad-vierte que "aunque resulte toda una conmoción, ya es demasiado tarde para impedir que se dupliquen las olas de calor para el 2020 y que se cuadrupliquen para el 2040", según se refleja en un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters. El motivo es que la quema de enormes cantidades de combustibles fósiles en los últimos 50 años sumó un 40 % de dióxido de carbono a la atmósfera, aseguran.

Entre tanto, ABC se refiere a que el cambio climático y la economía basada en el uso intensivo del carbono causan la muerte de alrededor de cinco millones de personas cada año y originan pérdidas económicas equivalentes al 1,6 % del Producto In-terno Bruto (PIB) mundial, de acuerdo con el segundo informe sobre Vulnerabilidad Climática, hecho público en Nueva York, elaborado por Dara, una organización independiente experta en temas humanitarios y de desarrollo.

A manera de conclusión, se podría afirmar que las conferencias como la que tiene lugar por estos días en Varsovia, aunque son importantes y tienen un valor añadido en cuanto a continuar advirtiendo, deben pasar de la retórica a las soluciones, porque cada día, hora, minuto y segundo que se pierda equivale a grandes pérdidas humanas y económicas en un irreversible camino hacia el suicidio climático.

 

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