Se estima que los gases tóxicos generados por el carbón se
encuentran entre los más contaminantes, y desde hace décadas estas
emisiones aumentan las tasas de mortalidad, causan lluvia ácida y
están directamente vinculadas al cambio climático.
La Conferencia tuvo un impactante inicio que provocó más de una
lágrima cuando el delegado de Filipinas narraba lo que estaba
ocurriendo en su país luego de que el supertifón Haiyán causara
miles de muertos y destruyera el 70 % de la infraestructura de esa
nación.
A renglón seguido, el propio representante de esa sufrida nación
se declaró en huelga de hambre hasta tanto se pase de la retórica a
las decisiones para que se pare —o al me-nos disminuya— la emisión
de gases de efecto invernadero, causante principal de lo que ocurre
hoy en un planeta afectado por todo tipo de cambios bruscos de la
naturaleza.
Una vez más se denuncia la falta de sensibilidad de los gobiernos
de países ricos que dan la espalda al reclamo universal para que se
ponga coto a tan grave problemática.
Como forma de actualizar lo ya denunciado en reuniones de este
tipo en años anteriores, vale recordar que el año 2012 batió récords
en cuanto a la pérdida de hielo en el Ártico, mientras que crecen el
aumento del nivel del mar y la emisión de gases de efecto
invernadero, como se advierte en un in-forme divulgado por la
Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos.
El volumen de hielo en el Círculo Polar Ártico se ha reducido un
36 % en la temporada de otoño y un 9 % en la de invierno entre los
años 2003 y 2012, lo que viene a confirmar la disminución de la
superficie del casquete en torno al Polo Norte.
Según un equipo de investigadores liderado por científicos del
University College of London, desde el 2008 se han perdido unos 4
mil 300 kilómetros cúbicos de hielo en el océano Ártico en la etapa
otoñal y alrededor de 1 500 kilómetros cúbicos en invierno.
En tanto, los meses con temperaturas extraordinariamente elevadas
se han quintuplicado en relación a lo que podría esperarse de no
existir un recalentamiento planetario a largo plazo, dijo al medio
Tierramérica, el geofísico holandés Dim Coumou.
Por su parte, los investigadores del Instituto Goddard para
Estudios Espaciales (GISS, por sus siglas en inglés) de la NASA
indicaron que la temperatura global promedio del 2012 fue de 14,6
grados, 1,4 grados más que la media de los últimos 132 años.
Tan grave es el problema que el ministro de Medio Ambiente de
Rusia, Serguei Donskoy, ordenó la evacuación de los trabajadores en
una base de investigación en el océano Ártico porque el hielo a su
alrededor está desapareciendo.
Estudios del Banco Mundial revelan que de continuar la tendencia
al calentamiento global, en unas décadas se elevará el nivel del mar
entre 50 centímetros y un metro, con lo que desaparecerán pequeñas
islas y algunas playas.
En Asia se observará el derretimiento de los glaciares del
Himalaya, que causará inundaciones, ciclones intensos y una
elevación del nivel del mar. Incluso, podría ocurrir una disminución
de las cosechas hasta un 30 % en relación con las actuales.
Un reciente despacho noticioso fechado en Canadá por la agencia
IPS ad-vierte que "aunque resulte toda una conmoción, ya es
demasiado tarde para impedir que se dupliquen las olas de calor para
el 2020 y que se cuadrupliquen para el 2040", según se refleja en un
estudio publicado en la revista Environmental Research Letters. El
motivo es que la quema de enormes cantidades de combustibles fósiles
en los últimos 50 años sumó un 40 % de dióxido de carbono a la
atmósfera, aseguran.
Entre tanto, ABC se refiere a que el cambio climático y la
economía basada en el uso intensivo del carbono causan la muerte de
alrededor de cinco millones de personas cada año y originan pérdidas
económicas equivalentes al 1,6 % del Producto In-terno Bruto (PIB)
mundial, de acuerdo con el segundo informe sobre Vulnerabilidad
Climática, hecho público en Nueva York, elaborado por Dara, una
organización independiente experta en temas humanitarios y de
desarrollo.
A manera de conclusión, se podría afirmar que las conferencias
como la que tiene lugar por estos días en Varsovia, aunque son
importantes y tienen un valor añadido en cuanto a continuar
advirtiendo, deben pasar de la retórica a las soluciones, porque
cada día, hora, minuto y segundo que se pierda equivale a grandes
pérdidas humanas y económicas en un irreversible camino hacia el
suicidio climático.