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Tolerancia cero a la trata de menores en Cuba
Proteger sus sueños
Lisandra Fariñas
Acosta
Pocas experiencias pueden ser consideradas tan amargas para la
familia como aquellas en las que un menor de edad, ya sea niña, niño
o adolescente, se ve involucrado en un proceso penal, por haber
resultado víctima de un delito sexual o de otra índole. Los daños
físicos, psicológicos y sociales pueden ser irreversibles.
La
coronel Idais Borges Barrios, jefa de la Dirección de Menores del
MININT (izquierda) y la teniente coronel Niurka Ronda, directora del
CPNNA, en la sala de juegos donde los menores se preparan para la
exploración única.
En un mundo donde la violencia intrafamiliar y social crece cada
día, y los menores de edad son sujetos cada vez más vulnerables,
expuestos diariamente a la discriminación, los abusos y el uso de la
fuerza, Cuba puede sentirse orgullosa.
Así lo atestiguan no solo los resultados que ha obtenido en
materia legislativa, al poder contar con un marco jurídico penal que
priorice la protección integral a menores víctimas de delito, sino
en la reducción significativa de estos hechos.
Las puertas siempre
abiertas ...
Conocer de cerca la imprescindible labor que realizan los
especialistas del Centro de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes
de La Habana (CPNNA) fue una experiencia reconfortante. La
institución abrió este martes sus puertas a la prensa nacional y
extranjera para mostrar el trabajo y esfuerzo que realizan, en
materia de servicios especializados de ayuda, orientación, atención
terapéutica y psicológica a menores que han sido víctimas de todo
tipo de delito, y a su familia.
Fundado hace nueve años gracias a un proyecto de colaboración con
el Reino Unido, el CPNNA tiene como objetivo fundamental reducir la
victimización secundaria de los menores que resultan afectados por
estos delitos, a través de la técnica de la exploración única, donde
se graban en audio y video las declaraciones espontáneas del menor y
se presentan como pruebas en la vista de juicio oral.
La coronel Idais Borges Barrios, jefa de la Dirección de Menores
del Ministerio del Interior, explicó que en este proceso de
exploración intervienen especialistas del centro, de diferentes
disciplinas (psicólogos, juristas, sociólogos, pedagogos,
defectólogos), así como instructores especializados, el instructor
penal y el fiscal. Además, participan los representantes legales de
la niña o el niño, previa firma del consentimiento informado.
De igual modo, los especialistas del centro acompañan a los
menores que excepcionalmente son citados a la vista del juicio oral.
En este caso, explicó Borges Barrios, no son sometidos a la
declaración pública, sino que son llevados a un local contiguo con
el presidente de la sala. Se trata de reducir los daños
psicológicos.
"La técnica de exploración única eleva el nivel de
especialización y fortalece el proceso de instrucción penal, en la
acumulación de las pruebas, evidencias y niveles de esclarecimiento
de los hechos contra los victimarios. En un solo local se realizan
todas las acciones y se reduce al máximo la cantidad de personas que
interactúan con los niños y adolescentes", señaló.
De igual modo, les damos seguimiento a los casos, desde el punto
de vista de la atención psicológica u otro servicio de salud que
necesiten los menores o su familia, a través de la red de centros
comunitarios de salud mental, o las propias escuelas, dijo.
La teniente coronel Niurka Ronda Fernández, directora de este
centro, comentó a Granma que "todos los casos que han llegado
hasta acá me han marcado, por el simple hecho de ser niños que
necesitan ayuda". Así, manifestó su satisfacción por trabajar en una
institución que amplía sus horizontes.
"Ya no solo atendemos a niños víctimas de abuso sexual, sino a
todos los que resultan víctimas de cualquier hecho violento, donde
se sienta agredido psicológicamente. Nuestro trabajo implica el
respeto a la equidad de género y al ser humano. Vemos adolescentes
deprimidos, con conflictos familiares fuertes. Recuerdo un caso de
un padre que llevaba años sin ver a su hijo debido al rechazo por su
orientación sexual. Trabajamos con él, lo asesoramos, y fue
maravilloso ver como después de tanto tiempo se abrazaban. Estamos
siempre dispuestos a ayudar, nuestras puertas están abiertas", dijo.
Los CPNNA, existentes también en Santiago de Cuba y Villa Clara,
han contribuido al desarrollo de investigaciones sociales sobre este
fenómeno, que han permitido desarrollar metodologías propias en lo
referente al tratamiento de estos delitos.
Cuba: tolerancia cero
El gobierno cubano, consciente de que la violencia y el abuso
sexual contra menores constituyen una forma de maltrato infantil y
de violencia de género, con sus consecuentes daños físicos,
psíquicos y sociales a la población infanto-juvenil, mantiene una
política de tolerancia cero ante estos delitos.
Borges Barrios señaló que nuestro país dispone de los
instrumentos jurídicos necesarios para garantizar una efectiva
protección a los menores de edad, en consonancia con los principios
internacionalmente adoptados, como la Convención de los Derechos del
Niño, siendo uno de los primeros diez países en ratificarla.
La propia Constitución de la República en su artículo 40
establece que la niñez y la juventud disfrutan de particular
protección por parte del Estado y la sociedad. La familia, la
escuela, los organismos estatales y las organizaciones de masas y
sociales tienen el deber de prestar especial atención a su formación
integral. Asimismo, el Código de Familia, el Código de la Niñez y la
Juventud en Cuba, el Decreto Ley 76/84 sobre la adopción y familias
sustitutas, y el Decreto Ley 64/82 sobre el sistema de atención
integral a menores con trastornos de conducta, contemplan la
protección integral a estos grupos etarios, explicó Borges Barrios.
La Jefa de la Dirección de Menores del Ministerio del Interior se
refirió especialmente al Código Penal Cubano, Ley 62/87, el cual
establece un grupo de familias delictivas que el Estado ha
considerado pueden ser lesivas a la protección de los menores.
Entre ellas subrayó los delitos contra el normal desarrollo de
las relaciones sexuales, dígase la violación, pederastia con
violencia, los abusos lascivos, el ultraje sexual y el proxenetismo
y la trata de personas. Enfatizó en que Cuba, si bien es signataria
de diversos protocolos facultativos referentes a la venta, tráfico y
abuso sexual infantil, ya desde sus legislaciones contaba con un
sistema jurídico que amparaba la protección integral de la niñez y
la adolescencia.
Con relación a los delitos contra el normal desarrollo de la
familia, como el incesto y el estupro, refirió que son tipicidades
delictivas de muy baja incidencia en el país.
El Código Penal Cubano, dijo, también sanciona los delitos que
atentan contra el normal desarrollo de la infancia y la juventud. Se
encuentran en este grupo la corrupción de menores (con figuras
agravadas cuando incluya infantes menores de 12 años) y la venta y
tráfico de menores. Sobre este último, Borges Barrios señaló que "no
existe en Cuba, pero sí tenemos la protección legal con sanciones
agravadas en el caso que fuese necesario aplicarlas".
Del mismo modo, son sancionados otros actos contrarios al normal
desarrollo del menor: aquellos relacionados con la desatención y la
falta de manutención y cuidados, de los que pueden ser responsables
padres, tutores, cuidadores y guardadores de los infantes.
Explicó la Jefa de la Dirección de Menores del MININT que la
legislación penal cubana admite, además, la penalización de los
hechos delictivos cometidos en grado de tentativa, y prevé el
agravamiento de la sanción cuando se utilicen menores para la
ejecución de los delitos. Asimismo, faculta a los tribunales para
decretar al momento del juicio, la aplicación de la sanción
accesoria de ex-pulsión de extranjeros del Territorio Nacional, una
vez cumplida la sanción principal, y que tiene su complemento en la
Ley cubana de Extranjería y su reglamento.
El Informe presentado por Cuba sobre el enfrentamiento
jurídico-penal a la trata de personas y otras formas de abuso
sexual, correspondiente al año 2012, evidencia los reducidos niveles
de incidencia de delitos contra menores de edad. De una población
infanto-juvenil de 2 millones 260 mil 751 personas hasta 16 años de
edad, se registraron apenas 2 117 denuncias asociadas a delitos
contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales, de la
familia y de la infancia y la juventud, lo que representa el 00,9 %.
Pero estos logros, subrayó Borges Barrios, no serían posibles sin
un sistema de prevención y atención a la niñez y la adolescencia,
que en Cuba se desarrolla desde las propias comunidades e integra
tanto a los organismos de la administración central del Estado como
a las organizaciones políticas y de masas.
La Dirección de Menores del MININT desempeña también un papel
relevante, "no pueden existir niños que hayan sido víctimas, y que
estén a merced de los victimarios", declaró Borges Barrios.
Volver la mirada a la
familia
Las leyes para sancionar existen y son severas. Pero no bastan
para reducir la incidencia de los hechos delictivos. Los
especialistas aseguran que la mayoría de los casos ocurren en el
entorno más cercano y cotidiano al menor.
"Es un fenómeno que en Cuba no tiene redes de delincuencia
detrás, sino que pasa fundamentalmente por la vida doméstica,
asociado fundamentalmente a los abusos lascivos, que expresan un 54
% de los hechos que se cometen en nuestro país contra menores",
indicó la Jefa de la Dirección de Menores.
Agregó que estudios recientes apuntan que en Cuba han disminuido
las cifras ocultas de delito, hay una mayor percepción de riesgo, de
seguridad y confianza de las personas en las autoridades que
investigan estos hechos. "Tenemos el respaldo del pueblo, que
repudia profundamente este tipo de conductas".
La orientación a la familia es entonces esencial. Al respecto,
Niurka Ronda refirió que devienen aspectos fundamentales el apoyo a
los hijos, brindarles la atención necesaria, educar a los padres en
la importancia de tener hijos sanos y aceptarlos como son.
"Promovemos la solidaridad y el respeto a la maternidad y
paternidad responsable, que el niño esté acompañado por toda las
personas que necesite. ¿Qué podemos hacer por nuestros niños? Educar
a sus padres, sobre todo en los roles de cuidado y protección".
La psicóloga Elizabeth Hernández, especialista del centro, nos
comenta: "Hay que ser más observador, el niño siempre nos da datos,
señales de que algo anda mal, y a veces no lo escuchamos".
Hay que mantenerse alerta, porque de ello dependen sus sueños. |