Rómulo Pujol, Gerente General del INCAA —quien visitó
recientemente La Habana, con motivo de la Semana de Cine Argentino—
explicó que su presencia en Cuba no solo se debe a la promoción de
las producciones de ese país, sino que persigue además la concreción
de nuevos lazos de amistad y colaboración en materia
cinematográfica.
El directivo recordó que no se puede hablar de la cinematografía
de Latinoamérica, sin hacer un aparte en las producciones cubanas.
"Cuando uno sale por el mundo y menciona el tema ve como muchos
conocedores se rinden a los pies del cine cubano, de lo que
representa su escuela de cine y la labor del ICAIC en cuanto al
fomento y apoyo a la obra cubana y latinoamericana".
Por tal motivo, dijo, el Instituto Nacional de Cine y Artes
Audio-visuales de Argentina concreta convenios que permiten
articular políticas constantes de colaboración con la Escuela
Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV)
y el propio ICAIC de lo que se puede desprender el intercambio tanto
de profesionales y alumnos, como de apoyo técnico o artístico. No
debe de olvidarse la calidad de esta institución regional y que en
Argentina estudian cine unos 17 mil estudiantes, una de las
matrículas más grandes del planeta.
"Yo no creo en determinadas asimetrías, creo en compartir lo que
se tiene y si podemos colaborar en igualdad todos los países de
Latinoamérica, eso nos consolida como bloque regional. No solamente
la patria grande se construye políticamente o desde lo
socioeconómico, sino desde lo cultural y la cinematografía es pieza
fundamental en el desarrollo."
Durante la Tercera Muestra de Cine Argentino en Cuba se
presentaron 12 filmes, entre los que destacaron Viudas (2011)
de Marcos Carnevale, Ánima Buenos Aires (2011), Néstor
Kirchner, la película filme de Paula de Luque (2012) y
Elefante Blanco (2012), dirigida por Pablo Trapero y con el
protagónico de Ricardo Darín, rostro innegable de una filmografía
que produce más de un centenar de cintas al año.