Según reportaron los medios locales, Sultani Makenga y unos 1 700
efectivos fueron desarmados y están bajo el control de las fuerzas
armadas de Uganda en Mgahinga, cerca de la frontera con la RDC.
Si bien a principios de esta semana el M23 informó públicamente
que renunciaba a la lucha armada, algunos remanentes permanecían con
su armamento en las zonas de conflicto, luego de la victoria de las
tropas del Congo Democrático.
Un maratón de gestiones diplomáticas, principalmente las
negociaciones de paz entre la guerrilla y el gobierno congoleños,
tuvo como escenario esta capital, pero ningún acuerdo de paz fue
alcanzado por las partes.
La rendición del M23 inició la marcha hacia un proceso de
distensión que deberá incidir en toda la región africana de los
Grandes Lagos, que muchos analistas consideran un polvorín siempre
dispuesto a estallar.