La documentación ordenada cronológicamente con 280 actas
originales apareció en un sótano de la sede de la Fuerza Aérea
argentina, donde se supone que permanecieron las últimas décadas.
La coordinadora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la
Universidad Nacional de San Martín, en Argentina, Paola Bianco,
comentó a Granma que el hallazgo favorecerá "la política de
Derechos Humanos inaugurada durante la presidencia de Néstor
Kirchner con la anulación de la leyes de Obediencia Debida y Punto
Final, que otorgaron impunidad absoluta a los autores intelectuales
y ejecutores de la dictadura argentina durante 30 años".
La analista política destaca el valor histórico de la
documentación: "Prueba la existencia de un plan de terror
sistemático cívico-militar cuyo objetivo final fue la implementación
de un plan económico neoliberal que se proyectaba hasta el año
2000".
El anuncio oficial fue hecho por el ministro de Defensa
argentino, Agustín Rossi, quien indicó que los textos se
desclasificarán totalmente en "un plazo máximo de seis meses". Sin
embargo, adelantó que entre los documentos figura un "Plan de
Acción" que divide en dos etapas los propósitos de gobierno de los
represores, la primera hasta 1990 y la segunda hasta comienzos del
siglo XXI.
Los militares argentinos, al mando del general Jorge Rafael
Videla, elaboraron también "listas negras" en tres años: 1979, 1980
y 1982. En las mismas aparecían periodistas, intelectuales,
artistas, militantes políticos y sindicalistas, escrupulosamente
clasificados de Fórmula 1 a Fórmula 4, según la "complejidad".
Acorde con datos revelados este jueves por Rossi, en la Fórmula 1
los represores incluían a aquellos "sin antecedentes ideológicos
marxistas"; la 2 era reservada para personas cuyos antecedentes "no
permiten calificarlo desfavorablemente desde el punto de vista
ideológico marxista". La Fórmula 3 era destinada para quienes
registraban "algunos antecedentes ideológicos marxistas". En la
última de las clasificaciones, la 4, estaban las personas que
supuestamente tenían el mayor nivel de peligrosidad por sus
"antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no
ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le
proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc.".
Al menos 285 personas formaban parte de esa categoría, entre
ellos los escritores Julio Cortázar, el director de cine Octavio
Getino y el periodista Jacobo Timerman.
En esa etapa, las fuerzas castrenses que gobernaron de facto
censuraron además canciones de Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel,
Camilo Sesto, Mercedes Sosa, Manolo Galván, entre otros, por
considerarlas "contrarias a la civilización occidental y cristiana",
que ellos "juramentaron" defender a sangre y fuego.
También se encontraron actas que precisaban cómo referirse al
tema de los desaparecidos en los medios de comunicación. En este
sentido, se hallaron tres libros donde se registraban las
solicitudes de las familias que querían conocer el paradero de sus
hijos. Uno de esos pedidos fue el de Hebe de Bonafini, titular de
las Madres de Plaza de Mayo, con dos hijos en esa situación.
Especial atención han recibido las 13 actas originales
encontradas sobre la venta ilícita en 1976 de la compañía Papel
Prensa, que, desde su fundación cuatro años antes, abastecía de ese
material a unos 170 periódicos de todo el país. La familia Graiver,
dueña de la empresa, fue detenida y su patrimonio expropiado.
Posteriormente la Junta Militar entregó esos activos al diario La
Nación y al Grupo Clarín, que actualmente es un conglomerado de
multimedios de línea dura contra el Gobierno argentino.
Si la investigación de las carpetas halladas confirma que la
venta de Papel Prensa fue hecha bajo presión y amenazas de muerte a
los Graiver, entonces se ratificarían las sospechas de que Clarín se
convirtió en accionista mayoritario de una industria estratégica
para la comunicación en el contexto del terrorismo de Estado.
El titular de Defensa argentino resaltó que en los textos aparece
el seguimiento "exhaustivo" de los represores a la familia Graiver
entre el 15 de septiembre de 1976 y el 1ro. de diciembre de 1977,
pero será la justicia quien determine la relación.
Argentina está aún más cerca de conocer su pasado reciente. Los
papeles de la dictadura cívico-militar encontrados pueden iluminar
uno de los periodos más sombríos de la historia, en el que miles de
personas fueron secuestradas, torturadas y asesinadas a manos del
régimen.