Pacifismo japonés

¿El fin de una era?

En el país asiático se debate la posible reforma de la Constitución de 1947 que no le permite participar en conflictos internacionales usando la fuerza

CLAUDIA FONSECA SOSA

En agosto de 1945 terminó la Segunda Guerra Mundial. Para la humanidad concluía una etapa de barbarie, que les costó la vida a decenas de millones de personas en todo el planeta.

FOTO: APActualmente las Fuerzas de Autodefensa de Japón no pueden participar en misiones militares de la ONU.

El imperio japonés, que ya había sufrido entonces el impacto mortal de las bombas nucleares norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, firmaba la declaración de Potsdam que establecía los términos de su rendición definitiva ante los representantes de la antigua Unión Soviética, Reino Unido y Estados Unidos. Poco tiempo después, la nación asiática renunciaba "para siempre" a la guerra como derecho soberano.

La nueva Constitución japonesa, aprobada en 1947 y vigente hasta la actualidad, prohibía al Estado realizar actos bélicos e involucrarse en disputas internacionales mediante el uso de la fuerza.

La traducción oficial al español dice: ARTÍCULO 9. Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales. Con el objeto de llevar a cabo el deseo expresado en el párrafo precedente, no se mantendrán en lo sucesivo fuerzas de tierra, mar o aire como tampoco otro potencial bélico. El derecho de beligerancia del Estado no será reconocido.

FOTO: APAbe anunció un aumento en el presupuesto de defensa japonés de aproximadamente 1 500 millones de dólares, para la modernización de misiles, cazas y helicópteros de las Fuerzas de Autodefensa.

Desde entonces, las Fuerzas de Autodefensa de Japón (JSDF, por sus siglas en inglés) no han podido participar en misiones militares de Naciones Unidas, ni formar par-te de bloques belicistas al estilo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Japón se define a sí mismo como un Estado pacífico.

Durante décadas esta cláusula legal ha sido defendida por gobernantes del país del Sol Naciente; sin embargo, otros han sugerido la necesidad de su reforma total o parcial alegando que el contexto internacional ha variado mucho desde 1945 a la actualidad. En el segundo grupo se encuentra el actual primer mi-nistro, Shinzo Abe, quien en más de una ocasión se ha pronunciado porque se cambie el estatus que no le permite a una de las principales potencias tecnológicas del mundo colaborar abiertamente con otros países en materia de defensa, ni participar en el lucrativo negocio de la guerra.

Según sondeos recientes, un 55 % de los japoneses no ve con simpatía esta intención, pero el otro tanto restante está convencido de que la Carta Magna dictada por el jefe de las fuerzas de ocupación norteamericanas, el general Douglas Mac-Arthur, en la época de la posguerra, más tarde o más temprano debe ser modificada. El debate a lo interno del país es un hervidero.

La victoria en los comicios legislativos del Partido Liberal Democrático puso sobreaviso a aquellos que no concuerdan con Abe. Japón es uno de los países con mayor presencia militar de Estados Unidos en toda la región del Pacífico.

Al respecto, el politólogo cubano Carlos Alzugaray Treto, asociado al Centro de Investigaciones de la Política Internacional, comentó a Granma que una eventual vuelta al militarismo afectaría la imagen japonesa en Asia y en otras partes del mundo. "No creo que las heridas causadas por la ocupación japonesa en algunos países de la región, especialmente en China, Corea, Indonesia, Australia, el sudeste asiático, estén todavía restañadas".

Sin embargo, agrega, "las fuerzas pacifistas en Japón todavía siguen teniendo mucha influencia".

Para Estados Unidos, la Constitución de 1947 nunca ha sido un impedimento para hacer de Japón un socio confiable, más ahora en su política de pivote hacia Asia (o contención a China).

"La renuncia jurídica al pacifismo japonés sería uno de los factores claves susceptibles de afectar la situación en la región, que conserva reminiscencias del dominio imperial japonés. Estados Unidos no se ha pronunciado al respecto, por lo tanto, no le molesta", opina el académico ruso Alexander Gorbenko.

China, por su parte, mira con recelo las intenciones de Abe y el ala derecha del Gobierno. Un editorial del Diario del Pueblo, órgano oficial del gobernante Partido Comunista, recuerda los términos del acuerdo de Postdam: "(... ) deben ser eliminadas para siempre la autoridad e influencia de aquellos que han engañado y confundido al pueblo de Japón para emprender la conquista del mundo, porque nosotros insistimos en que un nuevo orden de paz, seguridad y justicia será imposible hasta que el militarismo irresponsable sea eliminado del mundo".

"Japón debe descartar su ilusión de recuperar la hegemonía regional, basado en una correcta evaluación de la situación en el mundo moderno", añade el texto.

Si bien los analistas coinciden en que las intenciones de Abe no son revanchistas ni hegemónicas, estas podrían significar un cambio en el orden internacional. Vale la pena seguir el desarrollo de los acontecimientos en Japón.

 

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