Todo sucedió de manera repentina, como ocurre algunas veces en
ese tipo de padecimiento. Al terminar de realizar la intervención
coronaria número 1 999 del centro cardiovascular, el profe
Lagomasino, como prefieren llamarlo sus colegas, sintió un dolor en
el pecho, que lo preocupó un poco, no obstante, no dio mayor
importancia al hecho.
Él, una persona tan grande, y a la vez tan sencilla, con el buen
humor que lo caracteriza, pensó en algún gesto físico involuntario
como la causa de aquella do-lencia. Entusiasmado con la idea de
realizar la cirugía coronaria número 2 000 en la historia del Cardio-cen-tro
Ernesto Che Guevara, se reincorporó a sus labores habituales,
logrando concretar, junto al resto de los especialistas la hazaña
que colmó de alegría y satisfacción al colectivo.
Sin embargo, unos días después reapareció el dolor y ya no quedó
más remedio que someterse a los análisis correspondientes, los
cuales corroboraron lo que nadie pensaba, una afección en la arteria
coronaria, lo cual imponía actuar con ligereza y cordura a la vez,
ante la posibilidad real de un infarto cardíaco.
Estoy tranquilo y confiado en los especialistas del Cardiocentro,
ellos sabrán hacer el trabajo, nos dijo el doctor Lagomasino unos
días antes de efectuarse el acto quirúrgico, cuando lo visitamos en
su casa ubicada en la calle San Miguel, en Santa Clara.
"No hay razones para la excesiva preocupación que han mostrado
algunos. Aquí las cosas se hacen bien, y cuando se trabaja de esa
forma no debe haber problemas, aunque siempre se corre un riesgo",
nos dijo.
Allí también supimos que un gran amigo personal suyo y de la
institución, el médico uruguayo Mauricio Cassinelli Arana, avezado
cirujano cardiovascular, en cuanto supo la noticia manifestó su
deseo de acompañar en el acto quirúrgico a los reconocidos
especialistas del Ernesto Che Guevara.
"Para mí es un honor que Mauricio esté presente; él, además de
ser un extraordinario cirujano, es un amigo que contribuyó a nuestra
formación", expresó Lago, quien recordó cuando ambos realizaron en
1988, junto a otros galenos, la primera cirugía coronaria de que se
tenga noticia en el cardiocentro villaclareño.
Así las cosas, el domingo 20 de octubre se efectuó el complejo
proceder al paciente 2 003, no exento de tensiones adicionales por
tratarse de una persona que, si bien era uno más entre los miles que
han sido operados allí, a la vez resultaba diferente por razones
comprensibles.
Una respuesta ofrecida a Granma por el doctor Raúl Dueñas,
director del Cardiocentro, a la mañana siguiente de realizado el
proceder, nos dio la clave del éxito de la operación. "Cuando las
cosas se planifican bien, y se hacen como deben ser, no tiene por
qué haber problemas. Lago salió perfecto, como ha salido el 95 % de
los pacientes intervenidos aquí", aseguró el doctor Dueñas.
Sobre el tema, el doctor Cassinelli expresó que resultó un acto
complejo, como todas las operaciones del corazón, no exento de
riesgos, pero todo salió muy bien, y su evolución posterior ha sido
excelente.
Explicó, además, que fue una cirugía coronaria donde se colocaron
dos bypass, proceder realizado con apoyo parcial de
circulación extracorpórea y a corazón latiendo.
Al momento de realizar este trabajo, los médicos que tratan al
doctor Lagomasino valoraban la posibilidad de darle el alta ante la
favorable evolución del paciente, quien se ha mostrado disciplinado
y cooperativo en el tratamiento, como corresponde en esos casos.