Los
republicanos de la Cámara de Representantes acentúan hoy su negativa
a reunirse en conferencia con el Senado para sacar adelante una
reforma migratoria en Estados Unidos.
Pese a que algunos miembros de ese partido como el
representante David Valadao, de California, dieron su apoyo a una
iniciativa, la HR 15, de la Cámara, que considera parte de otra
aprobada en junio por el Senado, la cúpula partidista se niega a
votar un proyecto, y menos aún producir un texto bicameral, estiman
fuentes legislativas.
La HR 15 presentada por el demócrata Joe Gracía
(Florida) es el último intento de los legisladores de la Cámara para
hacer progresos reales y reparar "nuestro sistema roto de
inmigración", aseguran sus partidarios.
En la decisión de Valadao influyó su situación de
cara a los comicios de medio término de 2014, pues en su distrito
electoral la demócrata Amanda Rentaría, lo aventaja por 15 puntos en
el registro de votantes.
La iniciativa que presiona a los republicanos de la
Cámara baja proporcionaría un camino hacia la ciudadanía para los
inmigrantes indocumentados, aumentaría la seguridad de las fronteras
y pondría en marcha una amplia reforma del sistema de inmigración.
Hace una semana, el presidente Barack Obama llamó a
los republicanos a aprobar una reforma a finales de año y dijo que
estaría abierto a cualquier legislación, siempre y cuando incluya
una vía para obtener la ciudadanía.
Sin embargo algunos republicanos como el
representante por Texas Michael McCaul, manifestaron su preocupación
de que los planes de la Casa Blanca para discutir la reforma pueden
ser una trampa.
McCaul está en contra de proporcionar una vía a la
ciudadanía, que para él sus colegas de partido es una amnistía a los
que violaron la ley, pero es partidario de aumentar la seguridad en
la frontera.
El legislador es de los que presionan al presidente
de la Cámara, el republicano John Boehner, para que evite tener una
conferencia con el Senado que pueda resolver las discrepancias sobre
una norma migratoria.
La posición de esos republicanos contrasta con el
apoyo a la ley, por sus beneficios económicos, manifestado este
martes en el Congreso por más de 600 líderes conservadores.
Por otro lado, un sondeo reveló hoy que apenas el 22
por ciento de los estadounidenses tiene buena opinión de los
legisladores opositores y el 45 por ciento prefiere una mayoría
demócrata en ambas cámaras parlamentarias y 41 por ciento desea lo
contrario.
No obstante, cuando eran mayoría en ambas cámaras
los demócratas no avanzaron la reforma migratoria.